jueves, 16 de octubre de 2025

VERDAD Y MENTIRA DEL 17 DE OCTUBRE.

Solo dos revoluciones populares:

                       
    
                                            
     
 
Ayer se cumplieron treinta años de la revolución del 17 de octubre 1945, una fecha de hondo significado para las memorias contemporáneas que constituyen un vivo documento para los galones de la historia, ya que éste levantamiento popular constituyó uno de los hechos de mayor importancia en el presente siglo, registrado en nuestro país.

       Sin embargo el real significado de ésta fecha ha sido a todas luces distorsionado, mal interpretado, confundido y ocultado por los detractores de siempre. Nunca se festejó éste hecho histórico con las características que le fueron propias, ni siquiera podemos afirmar que alguna vez -después del golpe de 1955- ésta fecha adquirió alguna notoriedad.

       Es mas que obvio que esa circunstancia nunca fue analizada como es debido, es decir desde la objetividad y cuando se lo hizo, fue deformando su esencia, negando su proyección popular é imputando a éste episodio risibles consecuencias que al decir de algunos, se trataba de otro de los desbordes de la “barbarie” humana de los cuarenta.

BÁRBAROS Y BARBARIES

Ya que el término “bárbaro” y los derivados de “barbarie” suelen salir a relucir en cada oportunidad  que un gobierno popular se instala en el poder y vistas las consecuencias y los alcances que hoy tratamos, sería ideal recordar y citar un pasaje del libro de don Arturo Jauretche que titulara - con efectivo acierto-“Los profetas del odio”.

Allí narra el autor un episodio de la historia argentina (a la que todavía no terminamos de comprender) que se desarrolla precisamente en nuestra provincia y tiene como protagonistas al Brigadier General Juan Felipe Ibarra y al Dr. Tezanos Pinto.

        Resulta que cuando éste último llegó a nuestra tierra en misión oficial a cumplir con una directiva ministerial trayendo un mensaje para el Gobernador Ibarra, se había presentado ante el caudillo norteño en horas de la siesta, justamente cuando el sol santiagueño vence al mismo diablo y hecha por el suelo a todo tipo de ceremonias, por más formales que éstas fueran.

Ibarra que estaba en chiripa y tomando un mate a la sombra de un tala, invitó al funcionario a compartir la reunión. Segura fue la negativa de Terzanos Pinto que cumplió con su misión y se retiró en compañía de sus funcionarios “engalerados” y bañados por el sudor que provocaban esos pesados trajes que se habían puesto para no dejar de ser formales.

El porteño oligarca a poco de retirarse, expresó a sus seguidores: “Bárbaro el santiagueño, tomando mate y en calzoncillos…” A lo que Ibarra comentó a sus milicianos:  “Bárbaro el porteño andar vestido con traje de lana  en semejante calor”.

He aquí dos ejemplos de la palabra “bárbaro”. Dos comparaciones que se realizan dentro de un mismo marco y que recogen diferentes interpretaciones. Una que peca de soberbia, la otra redundante en la humildad.

      De todas maneras sabemos el origen de la palabra en cuanto a su uso intencional, recordar también la “ civilización y barbarie” de Sarmiento. Y basta. Si hemos recordado ésta anécdota tratando un tema como el que estamos abordando, es porque tiene un significado, y éste deriva de las interpretaciones, que como dije, suelen algunos aventureros dar una equivocada interpretación.

DOS REVOLUCIONES POPULARES

Volviendo a los orígenes del tema que tratamos, debemos recordar que su significación no es privilegio de ningún partido político, no se trata de un mero partidismo oficialista (en nuestros días) tal como suele afirmarse en algunos sectores, no precisamente en los populares.

Aquí queremos tratar un hecho sin precedentes dentro de la historia de nuestro país en el presente siglo, que injustamente se trata de ocultar. Ya los argentinos tuvimos la oportunidad de hacer conocer nuestras opiniones y de participar en las decisiones gubernamentales  cuando se logró la sublevación ante los atropellos que ocasionaban nuestros primeros ensayos constitucionales.

No podemos ignorar lo que fuera aquella revolución que  es recordada en la historia como “el golpe del 6 y 7 de Junio de 1811”. En esa oportunidad quienes salieron a la calle en busca de sus destinos, no era otro que el pueblo todo en su conjunto motivados por una causa y un interés común.

Tuvieron que pasar 134 años para que éste mismo pueblo tomara la misma iniciativa que los anteriores, que vivieron otras circunstancias y otra época. Fue precisamente el 17 de Octubre de 1945, cuando las masas se levantaron en busca de sus destinos, que en éste caso era el futuro de un hombre que más tarde se erigiría en el conductor de América – tal como le llamaron hasta sus adversarios políticos – y líder espiritual del Tercer Mundo, me refiero al General Juan Perón.

FECHA AUTÉNTICA Y NACIONAL

Insistimos que estamos lejos de querer significar –por medio de ésta recordación – a un mero hecho sin trascendencia derivado en un triunfo de tinte político. Cuando invocamos la historia y cuando sentimos la necesidad de esclarecer al pueblo, no somos partidistas ni de los unos, ni de los otros, tratamos de ser lo más objetivos posibles.

De todas maneras estamos rememorando un hecho contemporáneo que puede ser constatado muy fácilmente, con tan solo recurrir a la memoria de los argentinos de la década del 20 ó el 30, que cuando se desencadenaron los acontecimientos, eran las reservas de nuestro futuro.

Ésta fecha insigne no fue otra cosa que la voluntad general de una mayoría comprometida con el futuro de su pais, al exteriorizar sus anhelos y verter sus pensamientos frente al edificio en dónde se gestó nuestra historia.

       Fue un espontáneo milagro que se dio en virtud de una injusticia intencional. Fue un ejemplo digno de mención y recuerdo; ojala los argentinos, inspirados en éste acontecimiento puedan clarificar sus ideales en cada circunstancia que vean limitados sus derechos.

       Tal vez se logre comprender las realidades, que suelen esconderse detrás de los misterios interesados que tratan de eclipsar las autenticidades por medio de mezquinos intereses personales. Nos consuela saber que nuestro pueblo es capaz –cuando reacciona- de luchar por las conquistas que no son fáciles de conseguir y de mantener, lo sabemos pujante, laborioso y sincero. 

       Lo importante del caso, es que hasta la fecha solo se conocen dos revoluciones populares, en las que el pueblo fue el artífice de su destino: La gesta del 6 y 7 de junio de 1811 y el 17 de octubre de 1945, lo que nos lleva ha confirmar que cualquier levantamiento aislado, sea o no numeroso, no constituye un hecho revolucionario, pues para ello debe existir previo un consenso nacional que así lo justifique y se lo reconozca como tal.

      Por lo demás -quedó dicho- que cuando se agota su paciencia, los pueblos suelen hacer tronar el escarmiento…

Publicado en Diario LA HORA, 18 de octubre de 1975.

 

EL MISMO ARTICULO escrito  a la fecha 50 años después

17 DE OCTUBRE DE 1945: A 80 AÑOS DE UNA GESTA POPULAR QUE MARCO LA HISTORIA ARGENTINA


Ayer, 17 de octubre de 2025, se cumplieron ochenta años de la revolución de 1945, un hito que sigue resonando en la memoria colectiva de Argentina como un símbolo de la lucha del pueblo por sus derechos y su soberanía.

Este levantamiento, que llevó a la liberación de Juan Domingo Perón y al nacimiento del peronismo, no solo transformó el panorama político de nuestro país, sino que también se convirtió en un referente para los movimientos populares de América Latina y el mundo.

Sin embargo, su verdadero significado sigue siendo objeto de debate, a menudo distorsionado por quienes buscan minimizar su impacto o reducirlo a un simple episodio de desorden

.Un acto de justicia popular, no de "barbarie"

A lo largo de las décadas, el 17 de octubre ha sido caricaturizado por algunos sectores como un estallido de "barbarie", un término que, como señalaba  Arturo Jauretche en Los profetas del odio, refleja más los prejuicios de clase que la realidad de los hechos.

Jauretche narraba una anécdota reveladora: en el siglo XIX, el porteño Tezanos Pinto, vestido con un traje de lana bajo el sol abrasador de Santiago del Estero, llamó "bárbaro" al gobernador Juan Felipe Ibarra por tomar mate en chiripá. Mientras que Ibarra, a su vez, tildó de "bárbaro" al porteño por su atuendo inadecuado.

Esta historia, sencilla pero profunda, ilustra cómo las élites han usado el término "barbarie" para deslegitimar las expresiones populares, desde los caudillos del siglo XIX hasta las masas que colmaron la Plaza de Mayo en 1945.

Hoy, en 2025, esta dinámica persiste.

Las redes sociales y los medios digitales amplifican tanto las voces que reivindican el 17 de octubre como las que lo descalifican, a menudo sin un análisis profundo. En un mundo híper conectado, donde la desinformación puede distorsionar la historia en tiempo real, es más importante que nunca recuperar la esencia de aquel día: un pueblo unido que salió a las calles para reclamar justicia, dignidad y un futuro mejor

.El 17 de octubre y su legado en el siglo XXI

El 17 de octubre de 1945 no fue un hecho aislado, sino el punto culminante de un proceso histórico en el que los trabajadores, los sectores populares y las clases marginadas encontraron una voz en la figura de Perón.  Aquel día, miles de personas marcharon hacia la Plaza de Mayo exigiendo la liberación de un líder que representaba sus anhelos de justicia social, soberanía económica y derechos laborales. Este movimiento marcó un antes y un después en Argentina, consolidando un modelo de inclusión que desafió las estructuras de poder tradicionales

.En el contexto actual, el legado del 17 de octubre sigue siendo relevante. Argentina enfrenta desafíos como la desigualdad económica, la inflación y la polarización política, problemas que resuenan con las luchas de hace ochenta años.

Sin embargo, el mundo ha cambiado: la globalización, la tecnología y el cambio climático han transformado las demandas populares. Hoy, el espíritu del 17 de octubre podría inspirar movimientos que busquen no solo justicia social, sino también sostenibilidad, igualdad de género y acceso equitativo a la tecnología.

Dos revoluciones, un mismo pueblo

El artículo de 1975 compara el 17 de octubre con la revolución del 6 y 7 de junio de 1811, cuando el pueblo porteño se movilizó para defender sus derechos en los albores de la independencia. Ambas fechas, separadas por 134 años, comparten un elemento común: la voluntad colectiva de un pueblo que se levanta frente a la injusticia.

En 2025, estas gestas nos recuerdan que la historia no es solo un relato del pasado, sino una guía para el presente. Los argentinos hemos demostrado, una y otra vez, nuestra capacidad para moldear nuestro destino cuando actuamos con unidad y propósito.

Una fecha para la reflexión, no para la división

Reivindicar el 17 de octubre no significa adherir ciegamente a un partido o una ideología. Se trata de reconocer un momento en el que el pueblo argentino fue protagonista de su historia, desafiando a quienes pretendían silenciarlo.

En un país donde la polarización sigue siendo un obstáculo, esta fecha nos invita a reflexionar sobre la importancia de escuchar a las mayorías, de construir consensos y de trabajar por un futuro inclusivo.

Ochenta años después, el 17 de octubre de 1945 sigue siendo un faro de inspiración. Es un recordatorio de que, cuando el pueblo se une, su voz es imparable.

Como decía Jauretche, los pueblos, cuando agotan su paciencia, "hacen tronar el escarmiento". Que este aniversario nos motive a recuperar esa fuerza colectiva para enfrentar los desafíos de nuestro tiempo con la misma valentía y determinación.

lunes, 13 de octubre de 2025

LAFOURET, FELLNER, SCHIARETTI LA DEUDA PENDIENTE DE HACE TRES DÉCADAS

Hace unos días, se conmemoró una nueva década del hedor de un viejo desfalco: la extradición a Santiago del Estero de ese foráneo ratero que anduvo suelto por una docena larga de años, después de haberse embolsado con total descaro más de un millón de pesos de nuestro ex Banco Provincia.


Era la época en que otro saqueador, plantado al frente del Poder Ejecutivo como Interventor Federal, chupaba la sangre del erario público con la misma cara de palo que el ahora extraditado. La nota iba adornada con una foto amarillenta de aquellos días, donde posaba el entonces Juez de la causa: Roberto Rubén Lafouret, el "títere" de Schiaretti.

Todos guardamos en la memoria el circo montado para intervenir la provincia en 1993, cuando el ex Presidente Carlos Menem se medía a codazos diarios –por tajadas de poder– con el todopoderoso Ministro de Economía Domingo Cavallo, que no se le ocurrió nada mejor que endosarle a uno de sus perros de presa más fieles: Juan Domingo Schiaretti.

Llegó este con su jauría de burócratas improvisados, todos foráneos como él, y se llevaron hasta el último mango de la caja provincial, dejando un tendal de deudas y promesas rotas. Muchos se rascan la cabeza y preguntan: ¿Y quién rayos es Roberto Rubén Lafouret?

Un abogado de tres al cuarto del foro cordobés, que aterrizó en la provincia para jurar como Juez del Crimen de Quinta Nominación, el corralito perfecto donde se amontonaban todas las causas con olor a política podrida. Ahí las manipulaban a gusto y placer el Interventor Federal y su lugarteniente en el Ministerio de Gobierno, el impresentable Eduardo Fellner.

Este "títere" –al que apodaron "Danny DeVito" por su parecido con el yanqui de las películas– desembarcó con una valija de cartón marrón y se fue en un camión de mudanzas cargado de billetes, gracias a la obsecuencia vil que marcó su paso por el Poder Judicial, ya de por sí tambaleante. 

Sorprende –o no tanto– que en el antro de este funcionario cayeran las causas más jugosas de la era. Los estertores del 16 y 17 de diciembre de 1993 que desembocaron en la Intervención Federal, los infames "cheques de Civallero" –hoy un pez gordo en el gobierno cordobés–, el robo millonario al Banco Provincia por más de un millón de pesos, y esa causa por accidente automovilístico donde pereció la mujer de Oraldo Senn, el actual diputado provincial de Córdoba, en la que se apartó al juez natural y se incautó un maletín rebosante de billetes.

Por supuesto, el expediente del choque nunca vio la luz de un fallo, engullido en la niebla de la impunidad. Lafouret, con mano de plomo, mandó a esposar a medio gabinete provincial, incluido el ex Gobernador Carlos Mujica, sin una mísera prueba en la mano.

 Pisoteó el derecho de defensa en juicio durante todo su reinado, hasta que las denuncias por inoperancia e impericia lo barrieron del juzgado, pero reasumió como Camarista del Trabajo, cargo al que lo habían ascendido y en su ex trono, pusieron a una dupla de Juez y Fiscal que no sabían ni por dónde empezar a hacer justicia.

Hoy, tres décadas después, Lafouret sigue siendo un fantasma: retirado en sus pagos cordobeses, sin un solo eco en los tribunales, ni en la rosca política. La Justicia santiagueña, remozada a medias, bajo la queja de los santiagueños por la mora que la caracteriza, lo recuerda como un mal sueño, pero sin revanchas,  ni juicio que lo arrastre de nuevo al ruedo.

Sin duda que fue el inefable Juan Schiaretti, entre otros, el que prostituyó y degradó la justicia santiagueña, un cáncer que aún palpita sin rumbo fijo hacia el deber ser. Y miren ahora: el mismo Schiaretti, fresco como una lechuga, se planta como candidato a diputado nacional por Córdoba en las listas de Provincias Unidas, de cara a las legislativas del 26 de octubre.

Encabeza la boleta con Carolina Basualdo y Miguel Siciliano a la cola, prometiendo desde el Congreso eliminar las retenciones al agro en dos años y blindar el federalismo contra el "ajuste cruel" de Milei.

Habla de equilibrio fiscal y desarrollo productivo, como si el saqueo de 1993 fuera un cuento de hadas. Su peronismo cordobés se hincha como tercera fuerza nacional, pero en Santiago del Estero, donde dejó un reguero de cenizas, la memoria duele como herida abierta.

Otro que bien baila Eduardo Fellner, el compinche en el Ministerio de Gobierno, también colecciona fantasmas: ex gobernador de Jujuy, preso en 2018 por la mega causa de viviendas truchas y liberado por tecnicismos, hoy vegeta escondido en el olvido, sin cargos, ni revancha, un dinosaurio del PJ que nadie extraña.


Domingo Cavallo, el titiritero de fondo, a sus 79 abriles, sigue soltando veneno económico desde su blog: advierte de un "salto devaluatorio" en 2025, si no se libera ya el cepo cambiario, y sueña con dolarización para domar la inflación.

El mismo que en 1993 mandó a Schiaretti a "ordenar" Santiago del Estero con mano dura, hoy critica el atraso cambiario y el freno a la actividad, como si su convertibilidad no hubiera sido el prólogo de tantos desastres.

Carlos Aldo Mujica, el gobernador maniatado sin pruebas, yace en la tumba desde 2013, víctima de un cáncer que se lo llevó a los 79. Su breve paso por el cargo queda como símbolo de la obediencia debida que llevo a los interventores a encarcelarlo gratis y condenarlo a un desprestigio indebido.

Y Oraldo Senn, el diputado cordobés, sigue en la rosca provincial, pero su maletín de billetes de 1993 es un secreto que la justicia nunca quiso desentrañar, un hilo suelto en la madeja de la corrupción.

Resulta imperioso revolver estos cadáveres, que forman la interminable sarta de impunidad que aún cuelga de nuestros tribunales. Los señalo con apellido y nombre, para que la memoria no se oxide, porque por despiste o la amnesia, estos mismos buitres podrían osar volver al festín, canjeando la libertad por dos monedas en las urnas del 26 de octubre.

Que la historia no se repita: la justicia santiagueña, con sus reformas a medias, debe cerrar estas cuentas pendientes antes de que el "títere" y su amo regresen disfrazados de salvadores.




lunes, 6 de octubre de 2025

SUSANA POMAR LA ESPOSA DEL SILENCIO

Corrían los años setenta, una década marcada por la inestabilidad política en Argentina. El país navegaba entre el retorno fugaz del peronismo en 1973 y la sombra ominosa del golpe militar de 1976, que sumiría a la nación en uno de sus capítulos más oscuros. En ese contexto, conocí a Susana Pomar, una mujer silenciosa con una voz cálida pero firme, que –casi sin conocerme- me abrió las puertas de su casa y de su memoria

Yo apenas superaba los veinte, pero ya había publicado una serie de notas en los diarios locales, que hablaban de la necesidad de repatriar los restos de Ramón Carrillo por ser hijo dilecto de una provincia que reconocía orgullosa los prodigios de su tarea como sanitarista. Sabía de mi pluma, [1]que se encendía al escribir sobre los personajes y hechos que forjaron nuestra historia y en especial de mi admiración y cariño por el prócer santiagueño a quien conocía en profundidad.[2]



[

No era fácil hablar de Carrillo desde un medio de prensa en tiempos de dictadura. Tal vez aquella pasión pareció tejer un lazo de confianza entre nosotros, y en cada visita que me acercaba a su modesta quinta, bautizada con el evocador nombre de “Villa Antares”[2], ella desgranaba retazos de su vida. Reconozco que me asombró su gracia maternal, su gesto tranquilo, pausado y su mirada clara y elocuente que se acentuaba desde el contorno de una mujer indiscutidamente bella.

Me preguntó si ejercía el periodismo, le dije que no, pero que me apasiona escribir sobre hechos y personajes de nuestra historia. Sin duda que le inspiré confianza, porque en cada oportunidad que la visitaba, me hablaba de lo que fue su vida ligada a la política y al peronismo de entonces, sin ocultar ningún detalle, bajo mi promesa de total confidencialidad.

Me habló siempre con inusual franqueza, como si necesitara expandir tantas vivencias cosechadas durante su existencia ligada al peronismo y a la figura de su esposo, Ramón Carrillo, el primer Ministro de Salud Pública de la Nación durante el gobierno de Juan Domingo Perón. Estaba unida a un compañero de intelecto prodigioso, que no solo transformó la salud pública argentina con políticas visionarias, sino que también fue un científico curioso, un estudioso hasta del habitad de los insectos y también un apasionado de la historia.

Isabel Susana Pomar, cumplidos diez y nueve años, se casó  el 16 de julio de 1946 con Ramón Carrillo, que contaba por entonces cuarenta años y se encontraba al frente del Ministerio de Salud de la Nación, la boda se realizó en la vieja casona familiar de la calle French entre Billinghurst y Sánchez de Bustamante –adquirida por el cónyuge-  y fue apadrinada por el Gral. Juan Perón y su esposa Eva Duarte. Mientras el peronismo emergía como una fuerza transformadora, prometiendo justicia social en un país dividido

Su “Villa Antares”, ubicada entre Adrogué y Villa Calzada, no era solo un hogar, sino un microcosmos de la vida de los Carrillo. Allí, entre los muros de esa antigua quinta, crecieron sus hijos, y Ramón convirtió el lugar en un laboratorio de ideas, donde sus investigaciones científicas se entrelazaban con las reuniones políticas que definían el destino del peronismo.

Sin embargo, la felicidad de aquellos años se vio truncada por la irrupción de la llamada Revolución Libertadora de 1955, que derrocó a Perón y desató una cacería contra sus seguidores. La casa, testigo de momentos de plenitud, fue saqueada en allanamientos brutales ordenados por el régimen militar. Susana, desde su entereza, recordaba aquellos días con un dolor que no lograba apagar la chispa de su mirada.

Su vida, como ella misma admitía, no fue fácil. Casada a los diecinueve con un hombre de cuarenta, se integró entusiasmada al bullicioso clan Carrillo, asumiendo con naturalidad los retos de una familia numerosa y las demandas de acompañar a un esposo inmerso en la vorágine política.

Su belleza, lejos de ser una bendición, se convirtió en un estigma en tiempos de persecución, cuando el régimen militar desató su furia contra el peronismo, el matrimonio enfrentó el exilio, primero en Brasil y luego en otros destinos, soportando no solo el desarraigo, sino también una campaña de difamación que buscaba mancillar el legado de Carrillo.

Siempre me reiteró que valoraba mi actitud ya que me había convertido, desde los años setenta, en un defensor acérrimo de la figura pública de su marido, en ese tiempo en que fuimos gobernados de bota en bota, entre el temor y la incertidumbre de nuestros destinos.

La temática fue recurrente, como obligatoria, desgranado sobre su azorada juventud y aquellos días acompañando a su ilustre compañero, que la había obnubilado desde la cátedra de historia argentina en su paso por la secundaria

Siempre nos recibió en su casa, Allí  donde fue feliz en su matrimonio y crecieron sus hijos, pero también ese solar fue el laboratorio de estudios e investigaciones de Ramón –que no solo ejercía la medicina, estudiaba los insectos entre otros- y el sitio obligado de las reuniones políticas, de la familia numerosa y de los estrepitosos allanamientos y saqueos ordenados por el régimen militar que derrocó al peronismo en 1955.

Su vida no fue ni simple, ni fácil. Se integró de inmediato al numeroso ámbito familiar del clan Carrillo y desde que lo conoció hasta el fin de sus días, secundó a su marido en la buenas y en las malas, más desde el llano, que en la función pública.

Vivió un destierro involuntario, y soportó con estoicismo el vituperio y la maledicencia de propios y extraños que no conciben que sea posible la honradez y el sacrificio en el cargo político. Su extraordinaria belleza se convirtió en un estigma que no le fue fácil sobrellevar en tiempos aciagos.

Viuda en plena juventud, vivió tan sólo diez años de matrimonio, sin recursos y al frente de su familia, se mantuvo incólume cuando arreciaba una voraz campaña difamatoria en contra de su marido, a quien nunca le  pudieron probar ni una sola de las diatribas que le endilgaron.

Se supo que la canallada estaba inspirada -por un emulo de Goebbels-[3] el entonces Coronel Enrique Rotjer, uno de los oscuros inspiradores de la Revolución Libertadora, el mismo que emitía comunicados falsos y mandaba a empapelar la ciudad de Buenos Aires con supuestas investigaciones e imputaciones de toda índole en contra del ex funcionario muerto..

Pero Susana estaba fortalecida desde el dolor y aún se recuerda la solicitada publicada en al diario La Prensa, motivada por la angustia que le provocó el saqueo de su casa cuando estuvo exiliada en el exterior junto con su marido y sus hijos.

Decía, refiriéndose al militar aludido: “Se acuerda usted, cuando se tiró en una cama y revolcándose con las botas puestas, pedía a gritos whisky importado y discos? ¿Se acuerda de que no hallándose en una garconniere (especie de habitación utilizada para encuentros amorosos) y sí en una casa de familia, abrió los cajones de las cómodas, extrayendo las piezas íntimas de mujer y levantándolas en alto como trofeos de victoria, acusó al nylon y a la seda de ser productos de contrabando?

¿Sabrá usted decirme qué destino tuvo la colección de corbatas de mi marido, las lapiceras de oro, las medallas, las condecoraciones, regalos de sus amigos o pacientes y otros premios otorgados a su valor científico, como la estrella de oro y esmalte azul, regalo de Francia? ¿De la pistola Brownig, del tocadiscos Webster, de las dos radios portátiles y del secreto que contenían cuatro bolsas no identificadas que salieron con usted de mi casa?

¿Sabría usted decirme de las otras “chucherías” artísticas que yo tenía en mi hogar y que después de su sonada visita ya a pesar de los focos de luz con que iluminaban el edificio y del cordón policial que rodeaba la manzana, desaparecieron a plena luz o cuando usted impartió la orden de que se hiciera sombra? [4]

El 24 de diciembre, antes de la medianoche, Susana partió en silencio, llevándose consigo los tantos secretos que signa la política y que guardó con suma lealtad. Su temple, que había observado el esplendor y la tragedia de una era, se calló para siempre. Pero sus historias, entrelazadas con la de un país en ebullición, permanecerán como un testimonio de fortaleza y sacrificio. Se fue hacia otro plano, la dueña de los ojos color turquesa, que me hizo partícipe de la “otra historia” que vivió, muy diferente a la que se conoce.

Se fue tan silenciosa, como vivió. Guardó el secreto. Yo haré lo mismo.


1] Ver diario La Hora, Miguel A. Brevetta Rodríguez: “La vuelta de Ramón Carrillo” 24/11/1972

[2] Conforme  datos y documentación que me proveía su hermana Dora Carrillo de Castillo.[1] Conforme  datos y documentación que me proveía su hermana Dora Carrillo de Castillo.

[2] Adquirida por Ramón Carrillo que abonó $ 90.000 de contado más hipoteca por $ 180.000 con BHN a 30 años

[3] Joseph Goebbels: Ministro de propaganda nazi autor de la frase “miente, miente que algo quedará”

[4] Ver: Marín Guillermo. “Ramón Carrillo: la grandeza y el exilio” 

jueves, 2 de octubre de 2025

LA LEY DE ÉTICA PÚBLICA: ENTRE ABUSOS Y MENTIRAS




El Presidente Mauricio Macri, nos recordó –durante su gestión-  que existe una norma en desuso conocida como la ley de ética pública con más de tres lustros de existencia y decidió reglamentar su art. 18 por lo que firmó el Decreto 1179/2016 referente al régimen de obsequios a funcionarios públicos, que ya había sido reglamentado por decreto No. 164/99.-

Al efecto se dispuso que los regalos que reciben los funcionarios ya sea por cortesía o costumbre diplomática, pasen a ser propiedad del Estado para ser destinados a fines de acción social. Asimismo, tanto los detalles de esos regalos como así la información de viajes de funcionarios públicos, financiados por terceros "estarán disponibles" en el sitio web de la Oficina Anti corrupción y en el Portal de Datos Abiertos del Ministerio de Modernización.

Es decir que la norma  prohíbe a los funcionarios recibir regalos de personas o entidades que realicen actividades reguladas por el organismo; que gestionen o exploten concesiones y franquicias; que sean contratistas o proveedores; o que procuren una decisión del organismo y/o tengan intereses.

Esta reglamentación del artículo 18 de la Ley de Ética Pública,  que establece que "los funcionarios públicos no podrán recibir regalos, obsequios o donaciones, sean de cosas, servicios o bienes, con motivo o en ocasión del desempeño de sus funciones", salvo obsequios de cortesía o comestibles en casos en que sean entregados en eventos, actos, visitas o actividad oficial pública, estuvo esperando  17 años que alguien la “caiga en cuenta”.

La Ley N° 25.188  de Ética en el ejercicio de la función pública, es una más de las tantas leyes inútiles que integra el digesto judicial argentino. Sancionada en setiembre de 1999 previó en su creación una Comisión Nacional de Ética Pública, organismo que nunca fue integrado, pero en su lugar se creó la Oficina Anticorrupción, un instituto totalmente dependiente del Poder Ejecutivo, todo lo contrario al espíritu de la norma, impidiéndose así que el poder central, sea controlado por un ente independiente.

Un vez más se incurrió en el abuso cotidiano de “borrar con el codo” lo escrito a mano alzada. Así la Ley No. 26.097 por la que adherimos a la “Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción” deja de tener sentido, al no contarse con un órgano encargado de prevenir la corrupción, toda vez que la oficina del mismo nombre, carece de la independencia necesaria que exige el mencionado tratado.

Con las reforma introducida por las Ley No.26.857 de mayo del 2013 a la ley de origen, las declaraciones juradas de los funcionarios a las que en principio se podía acceder libremente, pasaron a estar protegidas por una especie de intríngulis informático, muy difícil de conocer. Se trata de otro engendro normativo que no hizo más que empeorar la legislación anterior.

Confieso que jamás pude plasmar mi inquietud por conocer los patrimonios de dos funcionarios eternizados en el poder, como son Juan Schiaretti y Eduardo Fellner quienes desde que abandonaron Santiago del Estero -después de una Intervención Federal altamente tachada de corrupción-  pasaron a integrar la lista de los funcionarios más ricos del país.

Pareciera que nadie está en condiciones de aportar a la creación de una ley de transparencia, de fácil acceso, para que se pueda observar el manejo de los fondos públicos que es preocupación nacional. La mentada ley de ética pública no cumple para nada con el objeto de su creación y es momento de una  revisión profunda, para que sea despojada de tanto ornamento inútil, carente de eficacia y ejecutividad.

En una Argentina moderna, con leyes operativas de cambio, nunca habría sucedido un “caso Baez”, tampoco que un funcionario de primer nivel posea acciones propias en empresas que contratan con el Estado y que lo tienen como principal negociador.

Por otra parte, en esta  materia se debe legislar con la imposición del orden público cuando se tratan de leyes atinentes a la transparencia y protección de los bienes del Estado, sin que se les tenga que pedir su adhesión a las provincias. Las leyes dubitativas, que precisan comisiones numerosas para ponerse en movimiento, o que requieran la incidencia de elementos del poder para su concreción, lisa y llanamente, no sirven.

La ley que comentamos de la ética pública me distrajo en esta nota, porque el entonces Presidente reparó, con un nuevo decreto, en la reglamentación de “los regalos” a los funcionarios. Por los laterales y las puertas traseras, nos desapoderan a diario, de millones de millones, mientras los que mandan se distraen con pequeñeces, y nosotros nos seguimos preguntando: que es la ética…?

                                             II

La Ley de Ética Pública: Una norma envejecida que sigue esperando su verdadero cumplimiento

Pasaron siete años, desde que escribí esta nota sobre la Ley de Ética en el Ejercicio de la Función Pública (Ley N° 25.188), una norma que, pese a su antigüedad, sigue siendo un pilar —aunque endeble— en la lucha contra la corrupción en Argentina.

Aquella reflexión nació del Decreto 1179/2016, impulsado por el entonces presidente Mauricio Macri, que reglamentaba el artículo 18 de la ley respecto al régimen de obsequios a funcionarios públicos. Hoy, en octubre de 2025, con un contexto político transformado por el gobierno de Javier Milei y una Justicia que acumula casi 1.800 causas abiertas por corrupción —según el Observatorio de Causas de Corrupción del Centro de Información Judicial—, es momento de actualizarla.

Me pregunto por qué esta ley sigue siendo más un adorno que una herramienta efectiva?.

El artículo 18 de la Ley 25.188 prohíbe a los funcionarios recibir regalos, obsequios o donaciones "con motivo o en ocasión del desempeño de sus funciones", salvo excepciones como obsequios de cortesía o comestibles en eventos oficiales.

 Estos deben pasar a ser propiedad del Estado y destinarse a fines sociales. Además, la información sobre tales regalos y viajes financiados por terceros debe publicarse en el sitio de la OA y el Portal de Datos Abiertos. El decreto de 2016, que actualizaba una reglamentación de 1999, parecía un paso adelante. Sin embargo, siete años después, el cumplimiento es irregular: en 2024, la OA reportó solo 127 obsequios declarados por funcionarios nacionales, un número irrisorio frente a miles de interacciones diplomáticas y protocolares anuales.

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Esto refleja una persistente "cultura de la cortesía" que bordea la norma, sin sanciones significativas. La ley, sancionada en septiembre de 1999, preveía una Comisión Nacional de Ética Pública independiente, pero nunca se integró. En su lugar, surgió la OA, dependiente del Poder Ejecutivo —un cuerpo ajeno al espíritu de autonomía que exigía la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (Ley N° 26.097, 2006).

Avances parciales llegaron en 2019: el Decreto 54/2019 la convirtió en organismo desconcentrado de la Presidencia, con rango ministerial para su titular y "independencia técnica" para actuar sin instrucciones directas. Descripción: https://t3.gstatic.com/faviconV2?client=SOCIAL&type=FAVICON&fallback_opts=TYPE,SIZE,URL&url=https%3A%2F%2Fservicios.infoleg.gob.ar%2FinfolegInternet%2Fanexos%2F375000-379999%2F376223%2Fnorma.htm&size=256Hoy, bajo la dirección del Dr. Alejandro Melik desde 2024, la OA ha fortalecido su rol en investigaciones, con 155 resoluciones en 2024 sobre conflictos de intereses.

Descripción: https://t3.gstatic.com/faviconV2?client=SOCIAL&type=FAVICON&fallback_opts=TYPE,SIZE,URL&url=https%3A%2F%2Fwww.argentina.gob.ar%2Fanticorrupcion%2Ftransparencia-activa-oficina-anticorrupcion%2Fautoridades-y-personal&size=256

Sin embargo, su dependencia ejecutiva persiste, y el informe semestral al Presidente –que resulta ser obligatorio por ley- genera dudas sobre su imparcialidad en un gobierno que, paradójicamente, enfrenta denuncias por promoción de criptoactivos privados desde cuentas oficiales, potencialmente violatoria del artículo 2 de la ley (prohibición de usar bienes públicos para fines privados).

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La adhesión a la Convención ONU contra la Corrupción pierde fuerza sin un ente verdaderamente autónomo. Argentina participó activamente en la 16° Reunión del Grupo Revisor de Implementación en septiembre de 2025, destacando buenas prácticas en recuperación de activos, pero el informe de la ONUDD señala retrasos en la prevención, con solo un 65% de avance en medidas de integridad pública.

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Esto contrasta con el Índice de Percepción de Corrupción 2023 de Transparencia Internacional, donde Argentina cayó a 37 puntos (de 45 en 2018), ubicándonos en el puesto 98 global, por debajo de países como Bolivia.

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Un cambio clave fue la Ley N° 26.857 de 2013, que complicó el acceso a declaraciones juradas patrimoniales con un "intríngulis informático". Pero desde 2016, impulsado por la Descripción: https://t3.gstatic.com/faviconV2?client=SOCIAL&type=FAVICON&fallback_opts=TYPE,SIZE,URL&url=https%3A%2F%2Fwww.argentina.gob.ar%2Fservicio%2Fconsultar-declaraciones-juradas-de-funcionarios-publicos&size=256

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La Ley de Transparencia ha avanzado: el Decreto 54/2019 y la creación de la Agencia de Acceso a la Información Pública en 2017 fomentan la "transparencia proactiva", con portales como el de la Secretaría General de la Presidencia publicando informes de gestión en tiempo real.

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Mi inquietud de 2018 por los patrimonios de Juan Schiaretti  y  Eduardo Fellner  persiste, pero ahora con datos: Schiaretti, ex gobernador de Córdoba hasta 2023, declaró en 2022 un patrimonio de $80 millones (US$457.000), incluyendo una casa de 567 m² valorada en US$250.000, con un incremento real del 0,7% ajustado por inflación.

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Bajo Milei, emergen nuevas sombras: denuncias por corrupción en compras de medicamentos para discapacitados (2025, con sobreprecios del 40%) y el caso $LIBRA, donde el Presidente promovió una cripto desde cuentas oficiales, potencialmente violando la ética pública.

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Nueve de los diez políticos más denunciados son kirchneristas (Cristina Kirchner con 50 causas, Julio De Vido con 57), pero Macri acumula 40, mostrando que la podredumbre trasciende colores.

Es hora de una revisión profunda. La ley necesita independencia real para la OA (quizá bajo un ente multipartidario), acceso irrestricto a DDJJ sin demoras y sanciones automáticas por incumplimientos. En una Argentina moderna, con el Régimen de Transparencia Fiscal (Ley 27.743, vigente desde abril 2025) obligando a detallar IVA en facturas, no caben más distracciones con "pequeñeces" como obsequios mientras se desvían millones en contratos opacos.

 

La ética no es un lujo: es el antídoto contra la impunidad. ¿Cuánto tardaremos en legislar con orden público, sin comisiones eternas ni adhesiones provinciales dubitativas? Mientras, seguimos preguntándonos: ¿qué es la ética en un país donde el poder, aún en 2025, parece sinónimo de impunidad?

 

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