miércoles, 10 de abril de 2024

RELACIONES IMPROPIAS


   

Resulta común en la esfera política, el envío indiscriminado por cualquier medio, de lo que se conoce como información subliminal, que se realiza con el solo propósito de captar adhesiones, imponer ideologías o atributos personales, sin que a menudo importe el destino del anuncio, como tampoco su procedencia.

Estos viejos, malos hábitos, que vulgarmente se asimilan al recurso del llamado “doble mensaje”, que vendría a ser lo mismo, sostener que algo es blanco, cuando en realidad se sabe que no lo es, parece ser la tendencia impresa que se está imponiendo en estos tiempos.

A ello se debe consignar que los protagonistas, de ésta novedosa forma de ocultar o confundir, realizan sus propuestas a sabiendas del fuerte impacto que producirán en el tejido social, sin que se interesen demasiado por el resultado o la percusión del resultado, pues un discurso ambiguo, como una aclaración engorrosa, seguramente dará motivo a diversas interpretaciones y de ahí en mas, el propósito empeñado, estará cumplido, pues pareciera que lo que se busca es la confusión colectiva.

                               
                                         LA POLÍTICA DE LA ANTÍTESIS 

Esta extraña practica, que se viene reiterando en casi todos los campos del pensamiento político, como de la realidad social, es una muestra elocuente de que en la actualidad se ha generalizado una especie de malformación del ejercicio de las acciones y derechos que - por su naturaleza - debieran ser simples y transparentes.
Así, como en el juego del gran bonete, nadie quiere hacerse cargo  de sus propios errores o desviaciones, ni de los posibles y desafortunados defectos que quedarán al descubierto a causa de su mal obrar.

La mayoría, prefiere mirar para otra parte, cuando es descubierto en falta u omisión, porque la exigencia de lograr la perfección, que le imponen estos tiempos exitistas,  obligan  necesariamente al protagonista, a esconder el producto o resultado de sus actos de la misma forma con que naturalmente lo hace el avestruz.

Esta contrariedad podría denominarse como la política de la antítesis o la mejor manera de “… tirar la piedra y esconder la mano” porque, a enmendar una mala gestión, reconocer un hecho desafortunado, o asumir en plenitud  el calificativo de irresponsabilidad que puede serle propio, nadie parece estar dispuesto.

   
Asimismo, el acto virtuoso de saber pedir perdón, ante las consecuencias de una falta cualquiera, resulta hoy demasiado mezquino ante circunstancias en que imperan los efectos de una moral ligh, en donde todo está desnaturalizado, hasta los márgenes de la propia conciencia, lo que nos lleva a preguntarnos por el rumbo futuro que ha de asumir nuestra sociedad de cara al comienzo de este nuevo milenio.
   
¿Servirá a los fines del Estado el ejercicio de la política, conocida vulgarmente como el juego del “todo vale”, donde el  hombre ya dejó de ser el fin para transformarse en un simple medio...?  
   
                                          EL HOMBRE ESTÁ MUTANDO

Los cambios bruscos, sin duda, alteran los efectos rutinarios que por siglos caracterizaron las costumbres y actitudes del hombre. Pero no siempre esas transformaciones contribuyen a hacer realidad las anheladas soluciones que con impaciencia se procuran.
El hombre está mutando sobre la suerte ignota de un comienzo de siglo, en que las asechanzas y las inseguridades son como moneda corriente en el transcurrir cotidiano y es quizá por ello, que  se siente rebasado ante la sensación de tener que purgar una condena de ante mano, prefiriendo asumir la negación y el ocultamiento,  antes que salir a  defender a cara descubierta, el fundamento de su propio obrar que - bueno o malo - asumió con anterioridad.
¿Dónde va el hombre, sin ocultar la búsqueda de un perfeccionismo sin límites, ni controles?  Quizá  lejos del debido reconocimiento de saberse condicionado y que resulta mas que factible que pueda equivocarse una y mil veces, por el solo hecho de su propia condición, porque debe admitir, que por naturaleza, es constante actividad y creación. 

Graves acusaciones sin elementos probatorios, aseveraciones calumniosas sobre hechos falsos, verdaderas condenas sociales, sin juicio previo, la búsqueda de urgentes presunciones de culpabilidad ante el estado de inocencia, cobardes anónimos, y hasta sentencias complacientes, se invierten, - como el rostro del dios Jano - en el ámbito de una sociedad que mira absorta y siempre con desconfianza, tanto a lo actual como al porvenir.

El siempre inconciente prejuzgamiento, la sensación permanente de inseguridad, la cotidiana impunidad, el descontrol, la agresión gratuita y la irreverencia, navegan juntas por el mismo río,  sin dejar de asimilarse a esa especie de concepción discepoliana  que vaticinó con precisión las similitudes que caracterizaron al siglo pasado y a este que recién comienza. 

Hoy casi sin darnos cuenta, estamos ingresando al tiempo de las “relaciones impropias” - esa graciosa definición pergeñada del ex Presidente Clinton cuando fue sorprendido en una confusa situación de índole privada - , que viene a sintetizar esa presunción, que fluye en casi todos los ambientes, es decir la vuelta al oscurantismo, porque, en este mundo heredado con la globalización incluida, nadie parece estar dispuesto a reconocer y asumir sus propias equivocaciones y mucho menos a poner la otra mejilla.

Publicado 18-2-2007


jueves, 22 de febrero de 2024

HASTA SIEMPRE FERNANDO GONZALO MIRANDA

 


        Ayer se fue otro amigo, compañero de los pasillos tribunalicios y del pensamiento nacional. Fernando Gonzalo Miranda “Caco” fue diputado provincial por el Partido Tres Banderas, opositor a la hegemonía del Dr. Carlos Juárez en el mejor tiempo, cuando ejercía la suma del poder público.

Retorno a las lides políticas cuando gobernó el Ing. Cesar Iturre y fue Secretario General de la Gobernación en la gestión del Ing. Carlos Mugica. Fue un funcionario fiel y leal que ejerció un trato sencillo y austero desde la función pública. Puedo afirmar que fue otro, de los que retornaron a la actividad privada con los bolsillos vacíos.

Recuerdo que cuando intervinieron nuestra provincia, dispuesta por el entonces ministro de economía de la nación Domingo Cavallo, este colocó a un hombre de su Fundación Mediterránea, como Interventor, un oscuro contador público, que llegó formando cuadros con mano de obra desocupada de casi todo el país, conformando una banda de delincuentes que no hicieron más que saquear las arcas del estado provincial.

Se trató de Juan Schiaretti, quien junto a los miembros de su banda terminaron millonarios a costa de los santiagueños.

Fue precisamente Caco, quien me advirtió que estos bandidos, llegaban para “meternos presos” y así poder justificar el desmadre que dejarían. En efecto, estos malandras con la ayuda cómplice de funcionarios y jueces locales, mandaron a detener a todo el gabinete provincial, vociferando que llegan a esclarecer la “corrupción” imperante que sufría la provincia.

Se fueron sin encontrar un solo hecho de corrupción. Inventaron una causa llamada “testigo” y terminaron renunciando sus propios jueces, porque esa causa era un invento periodístico.

Fernando y quien escribe estas líneas, fuimos quienes denunciamos este atropello institucional.[1]  “Otra denuncia dormilona en ésta provincia fue la promovida por el Dr. Fernando Gonzalo Miranda que se ventila por ante el Juzgado de Crimen de Primera Nominación, sobre Privación ilegal de la Libertad y Prevaricato, en contra de Ángela Ledesma, Lafouret, Rotondo y Rodríguez, por haber éste permanecido detenido ilegalmente durante varios meses junto a Carlos Mujica, Ángel Bagly, el autor de esta nota y Ángel Gorostiaga, por un minúsculo caso al que el entonces Ministro Busti – a quien el periodismo le llamaba gordito picaron- la denominó “caso testigo” totalmente orquestada tras un impresionante despliegue publicitario oficial, sin parangón en la historia judicial de nuestra provincia.”

La justicia local, siempre miró para otra parte, antes las reiteradas denuncias realizadas en contra de los foráneos. Así  tenemos que : El gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, viajaría la semana que viene a Santiago del Estero para ponerse a disposición de la Justicia, con el fin de aclarar su situación. Ocurre que el mandatario enterriano fue denunciado por Fernando Gonzalo Miranda, ex secretario general de la Gobernación durante la gestión de Carlos Mujica. Lo acusan de haber estar vinculado con un supuesto depósito de dinero santiagueño en una cuenta suiza mientras era ministro de Gobierno en esa provincia, durante la intervención federal de Juan Schiaretti. Dicha cuenta -abierta en la Banca Lotardo de Lugano-, según se publicó en la revista Análisis, de Entre Ríos, figuraría a nombre de Oscar Mori, actual funcionario de Busti y hombre muy cercano al gobernador. "Esa cuenta -dijo Miranda a Clarín- la empezó a gestionar Mori en 1993."

Busti aseguró ayer que está a disposición de la Justicia santiagueña y agregó que "a mí me puede investigar la Justicia de Santiago como cualquier otro magistrado, no sólo por mi actuación pública en esa provincia, sino también por los quince años que llevo en cargos públicos en Entre Ríos".[2]

Otra de las denuncias promovidas por Fernando fue contra una ignota abogada que recaló en esta provincia, la Dra. Ángela Ledesma, a quien designaron Interventora del Poder Judicial santiagueño y su primer acto en la función fue “reformar el CPPyC” disponiendo que no se podía excarcelar a ex funcionarios (sic) [3]

 En fin, podría continuar con estas denuncias hasta completar un libro, pero ese no es mi propósito. Solo quiero despedir con estas líneas, a un amigo ex funcionario valiente y probo con quien compartimos las buenas y las malas que nos concedió la vida.

Hasta siempre Compañero.



[3] CARATULA: “LEDESMA ANGELA Y OTROS S.D. PREVARICATO E.P. FERNANDO GONZALO MIRANDA s/ PER SALTUM - AVOCAMIENTO”. Sentencia de Fecha 8-11-2006 - Fallo N0 23188 Juez SUAREZ (SD)

MAG. VOTANTES: SUAREZ-JUAREZ CAROL-LLUGDAR

domingo, 11 de febrero de 2024

DEL COMO Y EL PORQUE DE LA SANTA SANTIAGUEÑA MAMA ANTULA

                             

Todos estos días previos a la santificación de la Mama Antula, recibí infinidad de mensajes, consultas, teorías etc. de toda índole, respecto de la fecha de grabación del CD Devociones Populares Santiagueñas. Esto significa para mí, como el despertar y el reconocimiento popular a quien se ganó un lugar entre los santos de la iglesia católica.

Pareciera que recién se da a conocer la historia de una mujer que vivió tres siglos antes y me sorprende la cantidad de creaciones musicales inspiradas en su obra religiosa, que se están conociendo ,aunque del su origen y lugar de proyección, prácticamente poco se dice.

Se están promocionando temas musicales alusivos a la santa, con el rotulo de: “himno oficial”, “versión original”, “official audio” “declarado de…” y tantos otros apelativos, como si esas imposiciones le dieran jerarquía o garantía de calidad a lo que promocionan.

Pero, el tema que nos convoca, es el tiempo en que fue creada la zamba Mama Antula a quien José Tomas Lescano le puso música e integró el CD Devociones Populares Santiagueñas.

La obra literaria la escribí hace unos treinta años y la registré en la Dirección General del Derecho de autor el 12 de abril de 1999. Expte No. 974273. Formulario 01100. En SADAIC N° de obra 1131648-09.

El 16 de enero de 2001, el Gobernador de la Provincia mediante Decreto Serie E N° 0052 declaró de interés provincial artístico y cultural a la obra literaria musical del escritor Miguel A. Brevetta Rodríguez, con música del compositor José Tomas Lescano. Publicada en el Boletín Oficial No. 16.914, con fecha 23/1/2001.

Con esto probamos que pasaron más de veinticinco años en que con seguridad, inspirado por obra y gracia de nuestro Señor, pude plasmar  la casi totalidad de las festividades populares religiosas que se practican en la actualidad en nuestro interior provincial. Por ejemplo "El Señor de Mailin", "Señor de las Libranzas", "Virgen de Huachana" "San Esteban" "El Cristo Hallao" "El Señor de la Paciencia", "Virgen de Sumampa" entre otros tantos.

Entre ellos, la zamba titulada Mama Antula, impregnada de una emotiva y real   “santiagueñidad”,  la que en su estribillo dice:   

        Hoy la llaman Mama Antula

Las voces silipiqueñas

  Y en ella se representan

 Las mujeres lugareñas

            Que Dios la tenga en su gloria

    A la Santa Santiagueña.

 Es decir que con treinta años de antelación la visioné Santa a esa misionera  que transitaba el interior de mi provincia. No encontré otro antecedente que se vinculara al caso, tampoco encontré temas musicales que hicieran mención a su trayectoria.

No resulta lógico, ni posible para el entendimiento racional, que haya visionado este acontecimiento, tres décadas previas a este día, en que la Mama Antula ocupa el sitial de Santa de nuestra iglesia católica.

Pero, no tengo dudas que fui inspirado por el Espíritu Santo. El resto es una anécdota. 

                  

 

  


sábado, 10 de febrero de 2024

LA MAMA ANTULA: la primera santa santiagueña.


                                      Lindo día para los santiagueños cuando ayer nos enteramos que el papa Benedicto XVI autorizó la beatificación de María Antonia de Paz y Figueroa, a quien conocemos como “La Mama Antula”, que nació en nuestra provincia allá por 1730 y murió el 7 de marzo de 1799 en Buenos Aires.

Para decretar la autorización de beatificación, el sumo pontífice admitió las “virtudes heroicas” de la religiosa santiagueña y sin duda la devoción que practica el pueblo de Santiago del Estero en torno de su figura.

Son muchas las virtudes que marcaron su derrotero en la difícil tarea de la evangelización, en tiempos tan lejanos y difíciles en que la inmensidad de un monte árido y esquivo tornaba imposibles cualquier emprendimiento.

No son pocos, los milagros que se le atribuyen, como tampoco el reconocimiento de una obra plena y señera al servicio del Señor. Monseñor Torrado Mosconi, en la víspera, mediante declaraciones a la prensa, sostuvo que la religiosa: “ha influido mucho en los hombres que han trabajado para la Revolución de Mayo y de la independencia, porque la mayoría hicieron ejercicios espirituales en la santa casa que ella fundó en Buenos Aires y que tuvo la heroicidad de trabajar por la evangelización y eso tiene que movilizar al laicado santiagueño, porque así como Mama Antula tuvo una influencia positiva en los criterios evangélicos que inspiraron al nacimiento de la Nación, sería importante que todos los laicos santiagueños puedan seguir este mismo camino, sobre todo en ocasión del Bicentenario”.

Hace más de  20 años que registré mi obra: “Devociones Populares Santiagueñas” a quien el compositor José Tomás Lescano la embelleció con su música. Una de las grabaciones estuvo a cargo del dúo Zurita-Paoletti , que se encuentra extinguida, pero ya se anuncia su relanzamiento en el marco de los festejos por un nuevo aniversario de Santiago del Estero.

                                                      La vieron viejos caminos
                                                      Peregrinando su anhelo
Porque lo quiso el destino
De hacer realidad su sueño
El pregonar la palabra
De un solo Dios verdadero.

Luchó por lo que más quiso
El despertar de su pueblo
Colmándolo de plegarias
Tras su camino señero
Fue dejando tras sus pasos
La devoción por su suelo.

              II
Hoy la llaman Mama Antula
Las voces silipiqueñas
Y en ella se representan
Las mujeres lugareñas
Que Dios la tenga en su gloria
A la Santa Santiagueña.

            III
Ejemplo de amor sentida
Fue su pasión y su verbo
Por misionera sufrida
Cambio su blasón y acerbo
Y se entregó sin medidas
Ante el Señor verdadero

Se fue ofrendando su vida
En la oración redimida
Por eso dejó encendida
La luz de su sufrimiento
Así todos la recuerdan
Siempre presente en el tiempo.



Nota: A la fecha, la beatificación de Mama Antula informan que seria en Santiago durante 2016 entre septiembre y octubre con la presencia de las más altas autoridades de la Iglesia Católica. La causa para lograr su santidad queda ahora a la espera de la confirmación de un nuevo milagro. La noticia, difundida ayer por la Santa Sede recorrió el mundo.
Felizmente trascendió la noticia que declara Santa a nuestra Mama Antula. Entiendo que es una bendicion que me adelantara mas de veinte años en nominarla SANTA en este tema  que Integra el CD Devociones Populares Santiagueñas.


jueves, 25 de enero de 2024

A CINCUENTA AÑOS DE LA INAUGURACION DEL PAMI EN SANTIAGO DEL ESTERO

 

Arrancaba el mes de enero de mil novecientos setenta y cuatro cuando recibí, desde Buenos Aires, el llamado del  Ing. Belisario “Mocho” Carrillo[1] entusiasmado por saludar a la familia y al mismo tiempo hacerme saber que fui designado en la planta permanente del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados.[2]

Muy poca información existía en esos tiempos en relación a esa dependencia, salvo que el 13 de mayo de 1971 se había creado un Programa de Asistencia Médica Integral según Decreto-Ley 19.032 con la finalidad de brindar atención médica, social y asistencial a una población específica integrada por los adultos mayores que carecían de todo beneficio social[3]

Fue Don Francisco Manrique, conocido funcionario del gobierno de facto de aquel entonces, quien imaginó que desde ese sitial podía operar como una plataforma política de nivel popular.[4] Y así fue que, aprovechando cierta popularidad obtenida por su función, el entonces ministro creó su propio partido y no le fue nada mal en el primer intento electoral.[5]

Promediando el mes de enero, ya en la Capital Federal de entonces, recuerdo que me presenté  en compañía del Ing. Carrillo en las dependencias de la obra social.[6]  Allí fuimos recibidos por su entonces Interventor el Esc. Tulio Gastón Di Castelnuovo que ya tenía sobre su escritorio la Resolución No. 424/I-74 que me designaba en la institución para representar al distrito Santiago del Estero.

Una anécdota pintoresca –que valoro y atesoro para siempre- fueron las palabras que me dijo el interventor al entregarme la designación: “Un joven avalado por un Carrillo es garantía suficiente de buen desempeño y como tengo entendido que es hombre de letras, le voy a presentar a un amigo aquí presente, al que seguramente  conoce. Era el Dr. Arturo Jaureche….”[7]


DE VUELTA EN SANTIAGO

Permanecí unos días en la Cap. Federal recibiendo directivas e interiorizándome del manejo administrativo. A mi regreso alquilé una propiedad sita en Salta No. 85 en donde funcionó por mucho tiempo el distrito local.

Estuve trabajando solo, antes de recibir la ayuda de algunos empleados enviados desde la sede central.

Firmé un convenio con el Colegio de Médicos y comenzó una agresiva tarea de afiliación de todos los jubilados y pensionados de la provincia incluido su núcleo familiar. Por primera vez la clase pasiva local, contó con asistencia social propia.

En abril de 1976, irrumpió otra vez la dictadura que desplazo a las autoridades de la democracia y nombró interventor a un Coronel Médico, Guillermo Cal, lo  que marcó el final de mi gestión al frente del PAMI.

Me sumariaron sin causa alguna, me incluyeron dentro de la ley de seguridad, para que no pudiera acceder a ningún cargo público. La policía vigilaba a mi domicilio de día y de noche, hasta que cesó la persecución.

Curiosamente hay un detalle que me obliga a conjeturar sobre el cómo y el cuándo se producen acontecimientos que marcan nuestra existencia. Me designaron en enero de 1974. El Dr. Jaureche falleció el 25 de mayo del mismo año Y el Ing. Carrillo el 7 de junio.

Transcurrieron a la fecha exactamente 50 años y en la actualidad el PAMI es la obra social con mayor cantidad de afiliados con que cuenta nuestra provincia y una de las más importares de América.

Ref.


[1] Importante funcionario al frente de Obras Sanitarias de la Nación durante la gestión de Juan Perón. Hermano del ilustre Ramón Carrillo

[2] a esta obra social se la conoce por la sigla INSSJyP o, más popularmente, por la abreviatura PAMI, que significa Programa de Atención Médica Integral.

[3] El PAMI se financia con los aportes y contribuciones que realizan los trabajadores activos y empleadores y con los aportes de los jubilados y pensionados. A estas fuentes de financiación se les agregó, en el año 2019, el impuesto PAIS. Analizando el presupuesto del PAMI para 2023

 [4] El PAMI fue creado durante la presidencia de Agustín Lanusse en 1971 por el entonces Ministro de Bienestar Social F. Manrique. Se estableció que sería conducido por un cuerpo de once directores, siete representando a los jubilados, dos representando a los trabajadores en actividad y dos representando al Estado. ​

[5] El Partido Federal es un partido político argentino fundado por Francisco Paco Manrique en 1973. ​ Intentó ser el partido sucesor del gobierno militar conocido como Revolución Argentina(1966-1972), del que su fundador era ministro​ Para las elecciones del 11 de marzo de 1973 efectuó una alianza con el Partido Demócrata Progresista quien aportó el candidato a vicepresidente Rafael Martínez Raimonda obteniendo el tercer lugar con 1.775.867 votos que representaban el 14,9%​

[6] Era un viejo edificio de altos sito en calle Tucumán No 500.

[7]Entre sus obras publicada se destacan: 1934: El Paso de los Libres. Edición prologada por Jorge Luis Borges 1956: El Plan Prebisch: retorno al coloniaje 1957: Los profetas del Odio y la Yapa 1958: Ejército y Política 1959: Política nacional y revisionismo histórico 1960: Prosa de hacha y tiza (ISBN: 9789500532143) 1962: Forja y la Década Infame 1964: Filo, contrafilo y punta. 1966: El medio pelo en la sociedad argentina 1968: Manual de zonceras argentinas 1969: Mano a mano entre nosotros.

 


martes, 16 de enero de 2024

QUERIDO FRANK

                                          

                      La caja de roble descansaba en el altillo de mi madre, como un guardián silencioso de un tiempo que ya no me pertenecía. Sus bisagras chirriaban, protestando por ser despertadas, y el olor a madera vieja y papel enmohecido me envolvió mientras revolvía su contenido.

Fotos en sepia de rostros desconocidos, un rosario de cuentas desgastadas, una postal de un pueblo italiano que nunca visité. Y entonces, mis dedos rozaron un sobre amarillento, cubierto de sellos desvaídos y garabatos que narraban un viaje frustrado. “Para Miguel”: decía la letra temblorosa, y mi corazón se detuvo al reconocer que estaba dirigida a mi padre, muerto hace más de veinte años.

 ¿Quién es Frank, mamá? —pregunté, sosteniendo el sobre como si pudiera desmoronarse.

Ella dejó la taza de té en la mesa, sus ojos buscaron en la penumbra de la memoria. Un primo de tu padre, creo. De América.

-Tu padre nunca hablaba de ellos, pero guardaba esas cartas como si fueran un secreto que no quería soltar. Me senté en el sillón desgastado de su sala, bajo la luz polvorienta de la tarde, y abrí el sobre con cuidado. En su interior, dos hojas: una en inglés, escrita con la pulcritud de quien mide cada palabra, y otra en un castellano torpe, traducción de un aprendiz.

359 Bhul Blvd. Sharon, PA 16146 USA.-  Septiembre 23 de 1997.-

“Querido Miguel: hace 50 años que escucho de ti y te envié muchas cartas. Mi nombre es Frank, tengo 85 años y soy hijo de Joseph, hermano de Michael, que se volvió a la Argentina con su esposa y su hijo mayor Franco. Los dos hermanos –mi padre y el tuyo- se escribieron regularmente en italiano, hasta que mi padre murió alrededor de 1941. Un año después recibí un telegrama tuyo avisando el fallecimiento de tu padre y desde entonces nunca más nos comunicamos. Me gustaría “reencender” nuestros lazos de familia….”

“…Te cuento mi historia en los EEUU, mi abuelo Francisco casó con Rosario D´arenzo, tuvieron cinco hijos: Miguel, tu abuelo, Joseph, mi padre, Antonietta, Teresa y Adelina. Joseph caso con Luisa Del Vechio tuvieron tres hijos, dos varones y una mujer. Mis hermanos ya murieron. Antonietta se casó con Francisco Bifulco, tuvo dos hijos y una hija, ya fallecidos. Teresa se casó con Francisco D´avella, tuvieron gemelos, mas tres hijas y un hijo, solo una de ellas vive. Y Adelina se caso con Pietro Del Cioppo, tuvieron tres hijos y dos hijas. De  esta descendencia hay solo 5 varones llevan el apellido Brevetta. Espero que nuestros descendientes continúen comunicándose después de mi muerte y que al pasar de los años se visiten. Con amor. Frank.-“

La carta estaba dirigida a mi padre y se la enviaba su primo, quien no conocía con exactitud  la dirección correcta de estos lares, razón por lo que su misivaretornaba al remitente. Obvio que no se conocian y sin embargo para Frank el lazo familiar, era un vínculo a desarrollar. Contaba la historia de una familia desperdigada: su abuelo Francisco, casado con Rosario D’Arenzo, tuvo cinco hijos; Joseph, su padre, y Miguel, mi abuelo, se escribían en italiano hasta que la muerte los separó en 1941. Frank recibió un telegrama mío —o mejor dicho, de mi padre— en 1942, anunciando la muerte de Miguel, y desde entonces, el silencio. No me dijo con quien se había casado, solo que vivía cerca del hijo y que su hija  residía en Rhode Island a ochocientos cincuenta kilómetros de Sharon.

Le referí de inmediato a todas sus inquietudes, y fueron reiterados mis reenvíos que nunca tuvieron respuesta. Me pregunté siempre por la razón de su silencio, que me llevó a consultar con el correo sobre la recepción de mis despachos y la respuesta fue siempre la misma. Su correspondencia llegó a destino.

Las historias de vida se multiplican incesantemente. Recién encontré estas cartas, dentro de la caja de recuerdos familiares y pensé en la incertidumbre que producen las distancias, la ansiedad y las lejanías, la fuerza de la sangre y un poco de los destinos que se marcan y que nunca se reencontrarán.

¿Por qué guardó esas cartas sin abrirlas? ¿Por qué nunca habló de su primo al otro lado del mundo? La caja, con su rosario y sus fotos, parecía susurrarme que aún había tiempo para responder. Me imaginé a Frank en Sharon, Pennsylvania, en una casa modesta de paredes blancas, sentado a un escritorio cubierto de libros y partituras. Era 1997, y a sus 85 años, sus manos temblaban no por la edad, sino por la emoción de escribir a un primo que solo conocía por las cartas de su padre. 

Mientras leía, un recuerdo me golpeó: mi padre, sentado en el comedor de mi infancia, contando historias de un pueblo en Italia donde los Brevetta eran empresarios siderúrgicos que llegaron a este país, para hacer los cimientos del congreso de la nación. Nunca mencionó a Frank, ni a América, pero a sus silencios, ahora los entendía, escondían un océano de historias no contadas.

Investigué por todos los medios a mi alcance, sobre el paradero de mis cartas. Frank  había manifestado los cincuenta años de espera en la comunicación y no quise que me ocurriera nada parecido.

Finalmente ingresé a la web y con la ayuda de un traductor y pude constatar, con mucho dolor,  que Frank C. Brevetta  fue un miembro muy activo en las iglesias y un eximio profesor de danzas.

Se lo reconoce como un activo militante religioso y del Ministerio Eucarístico en la iglesia de Stanislaus Kostka en Sharon, donde fue un Franciscano Secular, antes Tercera Orden de los Santos Franciscanos de la Fraternidad de Espíritu Santo.

También fue voluntario para Comidas en ruedas en Cristo Iglesia Luterana en Sharon. Y  quien estableció el Premio de Pacificador Franciscano anual en Escuela de Dama Notre, Ermitage.  Él y su esposa, Teresa M. Di Leva, con la que se casó el 26 de junio de 1937 - falleciendo el 28 de febrero de 1996-, enseñaban danzas en Nueva York y en el área de Valle Shenango durante mucho tiempo. 

Los últimos tres años asistió al Campus Shenango de la Universidad de Estado de Pensylvania en Sharon, consiguiendo honores en español, música y ciencias informáticas. También construyó y completó la fabricación de una mandolina tres meses antes de su muerte y estaba en el proceso de fabricar una guitarra.

Estuvieron presentes en su funeral, su hija Irene M Richard Grava, Scituate, R.I ; su hijo y nuera, doctor Richard J. y doctora Nannette Brevetta, sus  siete nietos, Michael, Nicholas, Robert y Suzanne Brevetta;   Karen y Christina Gravel  y una bisnieta: Rebecca.

Frente a él, un diccionario español-inglés, abierto en una página arrugada. “Querido Miguel”, garabateó, luchando con palabras extranjeras, imaginando una respuesta que cruzara el Atlántico. En la sala, una mandolina a medio construir descansaba sobre una mesa, y en la pared, una foto en blanco y negro de él y Teresa, su esposa, bailando un vals bajo luces tenues en el Valle de Shenango.

Frank, ingeniero retirado, franciscano secular, voluntario en iglesias, no se rendía en el tiempo. Quería su familia de vuelta, aunque fuera en papel. La carta detallaba su vida: casado con Teresa Di Leva en 1937, tuvieron una hija, Irene, y un hijo, Richard.

Su familia, los Brevetta, se había multiplicado en América, pero solo cinco varones llevaban el apellido. “Espero que nuestros descendientes sigan comunicándose”, escribió, y su deseo, tan simple y tan inmenso, me llenó de una urgencia que no esperaba. Pero mi padre, Miguel, había muerto en 1977, veinte años antes de que la carta llegara. El sobre, devuelto por “destinatario desconocido”, nunca encontró su hogar.

No pude dejarlo allí. Escribí a Frank, contándole que mi padre se había ido, que mi abuelo Miguel murió un año después del suyo, en 1942. Le hablé de Argentina, de los veranos en mi infancia, de los silencios de mi padre, que ahora cobraban sentido. Envié la carta a 359 Bhul Blvd., esperando encontrar a Frank. Pero no hubo respuesta.

Envié otra, y otra carta, cada una con más preguntas: ¿Recibiste mi carta? ¿Sigues estudiando español? ¿Bailas aún con el recuerdo de Teresa?  Consulté al correo: “Llegó a destino”, me decían, pero el silencio era un muro. No quise rendirme. Frank había esperado cincuenta años por una respuesta; yo no podía dejarlo ir en meses.

Pasé noches frente a la computadora, navegando foros y obituarios, traduciendo nombres italianos con un traductor que tropezaba en cada sílaba.

Entonces, un jueves por la mañana, lo encontré: Frank C. Brevetta falleció a las 7h00, un jueves 19 de abril de 2001, a los 89 años,  en su residencia, y que nació el 27 de septiembre de 1911, en la Ciudad de Nueva York. Se había recibido con un grado en la ingeniería mecánica del Brooklyn Instituto Politécnico y que se retiró como inspector del gobierno federal en 1969.

El obituario pintaba a un hombre vibrante: ingeniero mecánico, graduado del Brooklyn Polytechnic, retirado en 1969. Franciscano secular en la iglesia de Stanislaus Kostka, voluntario en Comidas en Ruedas, profesor de danzas junto a Teresa, que murió en 1996.

A los 85, estudió español, música y ciencias informáticas en Penn State, y construyó una mandolina tres meses antes de morir. Su hija Irene vivía en Rhode Island, su hijo Richard cerca de Sharon, con siete nietos que llevaban su legado.

Me dolió imaginarlo esperando mis cartas, sin saber que llegaron tarde. Pero también me maravillé: Frank, a sus 89 años, aún soñaba, aún creaba, aún buscaba su familia al otro lado del océano.

Guardé la carta en la caja, junto a una foto de mi padre, joven y sonriente, en un mundo que ya no existe. Durante días, la historia de Frank me persiguió: sus pasos de baile, su fe inquebrantable, su mandolina terminada contra todo pronóstico. No podía cambiar el pasado, pero podía hacer algo por él.

Como estas cartas estaban guardadas tanto tiempo, le pregunte a mi madre. Ella miró por la ventana, como si el pasado estuviera allí, en el patio.

-No lo sé, hijo. Tu padre guardaba todo, pero hablaba poco. Quizás quería que vos las encontraras. 

Esa noche, bajo la luz tenue de mi escritorio, escribí una carta a Irene, la hija de Frank. Le conté sobre la carta de 1997, sobre mi padre, sobre el deseo de Frank de unirnos. No sé si llegará, si Irene la leerá, pero no era solo por ella. Era por Frank, por mi padre, por los Brevetta que nunca conocí.

Y tomé otra decisión: compré una mandolina vieja en el mercado, con cuerdas flojas y madera gastada. No sé tocarla, pero cada noche, cuando rasgueo una nota torpe, siento que Frank me guía, que sus manos, a miles de kilómetros, aún resuenan.

La caja de roble sigue en el altillo, pero ya no es solo un guardián del pasado. Es un puente, frágil pero firme, entre los que fuimos y los que seremos. Las historias de vida, como dijo Frank, se multiplican incesantemente. La distancia duele, el tiempo la ensancha, pero la sangre, la memoria, las palabras, siempre encuentran una manera de tejerse, de arrinconarse en algún lugar cercano. Y mientras guardo la carta, pienso que Frank, desde algún lugar, sonríe: su familia, aunque lejana, sigue buscando, al menos los de este lado.

jueves, 11 de enero de 2024

CARLOS ROGER, TALENTOSO PROYECTISTA DE ESPERANZAS


          Una vez más se presentó inoportuna, sorpresiva y lacerante. Impiadosa,  adelantándose en el camino de los sueños inconclusos de un artista del trazo y el tablero. Claro, que duele su presencia, que nada suele justificarla, que nadie la entiende, ni aprueba sus razones porque no pertenecen a la Vida, por más que forme parte de ella.

Así es la muerte. Una herida que nunca cicatriza, que se estanca en el paisaje y se vuelve reiterativa a fuerza del dolor que nunca cesa. No hay tiempo, ni distancia previsible que evite su presencia, ella siempre te encuentra, y no sabe de esperas.

Ayer se fue con Carlos, dejándonos a cambio una orfandad sin límites. Se llevó la alegría y la juventud de un talentoso proyectista de esperanzas, que no dejaba de anhelar un mundo en donde el acuerdo reflejase el rostro de la felicidad. Amigo, generoso y cabal, infatigable andador de distancias, buceador de misterios.

Ya no está el Pelado, se fue sin quererlo, sin saberlo. No podremos ya concretar la siembra imaginada, ni analizaremos el impacto del viento sobre el jardín de otoño. No volverá a la cancha, ni volveré al café de las mañanas mustias.

Extrañaré los sábados del cabernet urgente, de la sonrisa plena y el dialogo cansino, pausado y coincidente. 

Ahora  que de pronto descubro que la Vida va al galope, me cuesta  acostumbrarme a tanta ausencia. Me asombran las nostalgias. Me exceden los recuerdos.


Los dos sabíamos que alguna vez llegaría a golpear nuestras puertas, pero no tan temprano.

miércoles, 3 de enero de 2024

PALABRAS SIN ADIOS, PARA EL AMIGO QUE SE FUE

 

Alguna mañana de invierno en el cafe dela Caja Forense tras divertidos relatos de un narrador excepcional 

   Se fue el Puma. Y hoy son recuerdos gratos, aquellas caminatas en las siestas calientes por la vieja y la nueva costanera. El otro caminar, por las amplias galerías de la facultad orientando a los jóvenes sobre él toma y daca del derecho penal. Mas otro transitar, por los pasillos de los tribunales impartiendo justicia, a veces y al final ejerciendo el duro oficio de la litigación.

   Nunca un alto en la jornada, pues la vida  es un oficio a seguir sin pausas, empezando un camino, antes de la culminación de otro.

   Ese extraño don de gentes que lo caracterizó, se fue alargando en el tiempo hasta que se hizo un símbolo en su personalidad. Anfitrión como pocos, ofrecía su casa como sede, de cuanto  acontecimiento se refleje en donde estuviera presente la cultura, el derecho y la juventud.

   El Puma, fue un hombre justo con corazón de niño que abrazó al derecho, no solo desde su condición de abogado, pues fue más allá, desentrañando hasta sus últimos días, la letra fría de la norma jurídica, para que fuese interpretada con sabiduría social.

   Nunca dejó de ser un soñador que se veía reflejado en el porvenir, de una administración de justicia independiente, en donde Ulpiano, pudiera hacer verdad su norma de equidad, dando a cada uno lo que le corresponde, sin distinciones de ninguna especie.

   Su familia fue su norte, sus hijos la verdadera razón de su vida. Siempre valoró la amistad, quizá por ello, no fuimos pocos quienes  buscamos en él, la palabra oportuna y el apoyo afectivo, sabiendo que respondería con la inteligencia y la sensibilidad que siempre lo distinguieron.

   ¡Cuántos diálogos se hilvanaron en el tiempo!. Profundo y criterioso, sabia poner paños fríos a situaciones candentes. Siempre se ingenió, al sugerir y buscar las mejores resoluciones, para evitar el conflicto antes que sobreviniera una crisis.

   Generoso hasta la prodigalidad, siempre pendiente en la rueda de amigos, para ofrecer algún servicio o dar la bienvenida a quienes se acercaban a compartir las anécdotas de su extenso trajinar en la labor tribunalicia, de los secretos y vicisitudes en torno de la profesión o los conocimientos adquiridos por el paso de los años, en su rol de hombre ante los misterios de la vida.

    Se fue el Puma, el profesor, el consejero, el compañero, el amigo… Tremendo luchador por las causas justas y emblema al servicio de un Santiago de pie, ante toda adversidad.

            Dr. Ernesto Antonio Jesús Vital.

                          requiéscat in pace,