"Solo escribo lo que entiendo por verdad, mientras lo pueda probar..."
miércoles, 10 de abril de 2024
RELACIONES IMPROPIAS
jueves, 22 de febrero de 2024
HASTA SIEMPRE FERNANDO GONZALO MIRANDA
Retorno a las lides políticas cuando gobernó el Ing. Cesar Iturre y fue
Secretario General de la Gobernación en la gestión del Ing. Carlos Mugica. Fue
un funcionario fiel y leal que ejerció un trato sencillo y austero desde la función
pública. Puedo afirmar que fue otro, de los que retornaron a la actividad
privada con los bolsillos vacíos.
Recuerdo que cuando intervinieron nuestra provincia, dispuesta por el
entonces ministro de economía de la nación Domingo Cavallo, este colocó a un hombre
de su Fundación Mediterránea, como Interventor, un oscuro contador público, que llegó formando
cuadros con mano de obra desocupada de casi todo el país, conformando una banda
de delincuentes que no hicieron más que saquear las arcas del estado provincial.
Se trató de Juan Schiaretti, quien junto a los miembros de su banda terminaron
millonarios a costa de los santiagueños.
Fue precisamente Caco, quien me advirtió que estos bandidos, llegaban
para “meternos presos” y así poder justificar el desmadre que dejarían. En
efecto, estos malandras con la ayuda cómplice de funcionarios y jueces locales, mandaron a detener a todo el gabinete provincial, vociferando que llegan a
esclarecer la “corrupción” imperante que sufría la provincia.
Se fueron sin encontrar un solo hecho de corrupción. Inventaron una
causa llamada “testigo” y terminaron renunciando sus propios jueces, porque esa
causa era un invento periodístico.
Fernando y quien escribe estas líneas, fuimos quienes denunciamos este
atropello institucional.[1] “Otra denuncia dormilona en ésta provincia fue
la promovida por el Dr. Fernando
Gonzalo Miranda que se ventila por ante el Juzgado de Crimen de
Primera Nominación, sobre Privación ilegal de la Libertad y Prevaricato, en
contra de Ángela Ledesma, Lafouret,
Rotondo y Rodríguez, por haber éste permanecido detenido
ilegalmente durante varios meses junto a Carlos Mujica, Ángel Bagly, el autor de esta nota y Ángel Gorostiaga, por un
minúsculo caso al que el entonces Ministro Busti – a quien el periodismo le llamaba gordito picaron- la
denominó “caso testigo” totalmente orquestada tras un impresionante despliegue
publicitario oficial, sin parangón en la historia judicial de nuestra
provincia.”
La justicia local, siempre miró para otra parte, antes las reiteradas denuncias
realizadas en contra de los foráneos. Así tenemos que : El gobernador de Entre Ríos,
Jorge Busti, viajaría la semana que viene a Santiago del Estero para ponerse a
disposición de la Justicia, con el fin de aclarar su situación. Ocurre que el
mandatario enterriano fue denunciado por Fernando Gonzalo Miranda, ex
secretario general de la Gobernación durante la gestión de Carlos Mujica. Lo
acusan de haber estar vinculado con un supuesto depósito de dinero santiagueño
en una cuenta suiza mientras era ministro de Gobierno en esa provincia, durante
la intervención federal de Juan Schiaretti. Dicha cuenta -abierta en la Banca
Lotardo de Lugano-, según se publicó en la revista Análisis, de Entre Ríos,
figuraría a nombre de Oscar Mori, actual funcionario de Busti y hombre muy
cercano al gobernador. "Esa cuenta -dijo Miranda a Clarín- la empezó a
gestionar Mori en 1993."
Busti aseguró ayer que está
a disposición de la Justicia santiagueña y agregó que "a mí me puede
investigar la Justicia de Santiago como cualquier otro magistrado, no sólo por
mi actuación pública en esa provincia, sino también por los quince años que
llevo en cargos públicos en Entre Ríos".[2]
Otra de las denuncias promovidas por
Fernando fue contra una ignota abogada que recaló en esta provincia, la Dra. Ángela
Ledesma, a quien designaron Interventora del Poder Judicial santiagueño y su
primer acto en la función fue “reformar el CPPyC” disponiendo que no se podía excarcelar a ex funcionarios (sic) [3]
En fin, podría continuar con
estas denuncias hasta completar un libro, pero ese no es mi propósito. Solo
quiero despedir con estas líneas, a un amigo ex funcionario valiente y probo con
quien compartimos las buenas y las malas que nos concedió la vida.
Hasta siempre Compañero.
[3] CARATULA:
“LEDESMA ANGELA Y OTROS S.D. PREVARICATO E.P. FERNANDO GONZALO MIRANDA s/ PER
SALTUM - AVOCAMIENTO”. Sentencia de Fecha 8-11-2006 - Fallo N0 23188 Juez
SUAREZ (SD)
MAG. VOTANTES: SUAREZ-JUAREZ CAROL-LLUGDAR
domingo, 11 de febrero de 2024
DEL COMO Y EL PORQUE DE LA SANTA SANTIAGUEÑA MAMA ANTULA
Todos estos días previos a la santificación de la Mama Antula, recibí infinidad de mensajes, consultas, teorías etc. de toda índole, respecto de la fecha de grabación del CD Devociones Populares Santiagueñas. Esto significa para mí, como el despertar y el reconocimiento popular a quien se ganó un lugar entre los santos de la iglesia católica.
Pareciera que recién se da a
conocer la historia de una mujer que vivió tres siglos antes y me sorprende la
cantidad de creaciones musicales inspiradas en su obra religiosa, que se están conociendo ,aunque del su origen y lugar de proyección, prácticamente poco se
dice.
Pero, el tema que nos
convoca, es el tiempo en que fue creada la zamba Mama Antula a quien José
Tomas Lescano le puso música e integró el CD Devociones Populares Santiagueñas.
La obra literaria la escribí
hace unos treinta años y la registré en la Dirección General del Derecho de
autor el 12 de abril de 1999. Expte No. 974273. Formulario 01100. En SADAIC N°
de obra 1131648-09.
Con esto probamos que
pasaron más de veinticinco años en que con seguridad, inspirado por obra y
gracia de nuestro Señor, pude plasmar la
casi totalidad de las festividades populares religiosas que se practican en la actualidad
en nuestro interior provincial. Por ejemplo "El Señor de Mailin", "Señor de las Libranzas", "Virgen de Huachana" "San Esteban" "El Cristo Hallao" "El Señor de la Paciencia", "Virgen de Sumampa" entre otros tantos.
Hoy la llaman Mama Antula
Las voces silipiqueñas
Y en ella se representan
Las mujeres lugareñas
Que Dios la tenga en su
gloria
A
Es decir que con treinta años de antelación la visioné Santa a esa misionera que transitaba el interior de mi provincia. No encontré otro antecedente que se vinculara al caso, tampoco encontré temas musicales que hicieran mención a su trayectoria.
No resulta lógico, ni posible para el entendimiento racional, que haya
visionado este acontecimiento, tres décadas previas a este día, en que la Mama Antula ocupa el sitial de Santa de
nuestra iglesia católica.
Pero, no tengo dudas que fui inspirado por el Espíritu Santo. El resto es una anécdota.
sábado, 10 de febrero de 2024
LA MAMA ANTULA: la primera santa santiagueña.
jueves, 25 de enero de 2024
A CINCUENTA AÑOS DE LA INAUGURACION DEL PAMI EN SANTIAGO DEL ESTERO
Arrancaba el mes de enero de
mil novecientos setenta y cuatro cuando recibí, desde Buenos Aires, el llamado
del Ing. Belisario
“Mocho” Carrillo[1] entusiasmado
por saludar a la familia y al mismo tiempo hacerme saber que fui designado en
la planta permanente del Instituto Nacional de Servicios Sociales para
Jubilados y Pensionados.[2]
Muy poca información existía
en esos tiempos en relación a esa dependencia, salvo que el 13 de mayo de
1971 se había creado un Programa de Asistencia Médica Integral según
Decreto-Ley 19.032 con la finalidad de brindar atención médica, social y
asistencial a una población específica integrada por los adultos mayores que
carecían de todo beneficio social[3]
Fue Don Francisco
Manrique, conocido funcionario del gobierno de facto de aquel entonces,
quien imaginó que desde ese sitial podía operar como una plataforma política de
nivel popular.[4] Y
así fue que, aprovechando cierta popularidad obtenida por su función, el
entonces ministro creó su propio partido y no le fue nada mal en el primer
intento electoral.[5]
Promediando el mes de enero,
ya en la Capital Federal de entonces, recuerdo que me presenté en
compañía del Ing. Carrillo en las
dependencias de la obra social.[6] Allí fuimos recibidos por su entonces
Interventor el Esc. Tulio
Gastón Di Castelnuovo que ya tenía sobre su escritorio la
Resolución No. 424/I-74 que me designaba en la institución para representar al
distrito Santiago del Estero.
Una anécdota pintoresca –que
valoro y atesoro para siempre- fueron las palabras que me dijo el interventor
al entregarme la designación: “Un joven avalado por un Carrillo es
garantía suficiente de buen desempeño y como tengo entendido que es hombre de
letras, le voy a presentar a un amigo aquí presente, al que seguramente conoce. Era el Dr. Arturo Jaureche….”[7]
Permanecí unos días en la
Cap. Federal recibiendo directivas e interiorizándome del manejo
administrativo. A mi regreso alquilé una propiedad sita en Salta No. 85 en
donde funcionó por mucho tiempo el distrito local.
Estuve trabajando solo,
antes de recibir la ayuda de algunos empleados enviados desde la sede central.
Firmé un convenio con el
Colegio de Médicos y comenzó una agresiva tarea de afiliación de todos los
jubilados y pensionados de la provincia incluido su núcleo familiar. Por
primera vez la clase pasiva local, contó con asistencia social propia.
En abril de 1976, irrumpió
otra vez la dictadura que desplazo a las autoridades de la democracia y nombró
interventor a un Coronel Médico, Guillermo Cal, lo que marcó el final de
mi gestión al frente del PAMI.
Me sumariaron sin causa
alguna, me incluyeron dentro de la ley de seguridad, para que no pudiera
acceder a ningún cargo público. La policía vigilaba a mi domicilio de día y de
noche, hasta que cesó la persecución.
Curiosamente hay un detalle
que me obliga a conjeturar sobre el cómo y el cuándo se producen
acontecimientos que marcan nuestra existencia. Me designaron en enero de 1974.
El Dr. Jaureche falleció el 25 de
mayo del mismo año Y el Ing. Carrillo
el 7 de junio.
Transcurrieron a la fecha exactamente
50 años y en la actualidad el PAMI es la obra social con mayor cantidad de
afiliados con que cuenta nuestra provincia y una de las más importares de América.
Ref.
[1]
Importante funcionario al frente de Obras Sanitarias de la Nación durante la gestión
de Juan Perón. Hermano del ilustre Ramón Carrillo
[2] a
esta obra social se la conoce por la sigla INSSJyP o, más popularmente, por la
abreviatura PAMI, que significa Programa de Atención Médica Integral.
[3] El PAMI se financia con los aportes y
contribuciones que realizan los trabajadores activos y empleadores y con los
aportes de los jubilados y pensionados. A estas fuentes de financiación se les
agregó, en el año 2019, el impuesto PAIS. Analizando el presupuesto del PAMI
para 2023
[5] El Partido Federal es un partido político argentino fundado por Francisco Paco Manrique en 1973. Intentó ser el partido sucesor del gobierno militar conocido como Revolución Argentina(1966-1972), del que su fundador era ministro Para las elecciones del 11 de marzo de 1973 efectuó una alianza con el Partido Demócrata Progresista quien aportó el candidato a vicepresidente Rafael Martínez Raimonda obteniendo el tercer lugar con 1.775.867 votos que representaban el 14,9%
[6] Era un viejo edificio de altos sito en calle Tucumán No 500.
[7]Entre sus obras publicada se destacan: 1934: El Paso de los Libres. Edición prologada por Jorge Luis Borges 1956: El Plan Prebisch: retorno al coloniaje 1957: Los profetas del Odio y la Yapa 1958: Ejército y Política 1959: Política nacional y revisionismo histórico 1960: Prosa de hacha y tiza (ISBN: 9789500532143) 1962: Forja y la Década Infame 1964: Filo, contrafilo y punta. 1966: El medio pelo en la sociedad argentina 1968: Manual de zonceras argentinas 1969: Mano a mano entre nosotros.
martes, 16 de enero de 2024
QUERIDO FRANK
Fotos en sepia de rostros desconocidos, un rosario de cuentas
desgastadas, una postal de un pueblo italiano que nunca visité. Y entonces, mis
dedos rozaron un sobre amarillento, cubierto de sellos desvaídos y garabatos
que narraban un viaje frustrado. “Para Miguel”: decía la letra temblorosa, y mi
corazón se detuvo al reconocer que estaba dirigida a mi padre, muerto hace más
de veinte años.
¿Quién es Frank, mamá?
—pregunté, sosteniendo el sobre como si pudiera desmoronarse.
Ella dejó la taza de té en la mesa, sus ojos buscaron en la
penumbra de la memoria. Un primo de tu padre, creo. De América.
-Tu padre nunca hablaba de ellos, pero guardaba esas cartas
como si fueran un secreto que no quería soltar. Me senté en el sillón
desgastado de su sala, bajo la luz polvorienta de la tarde, y abrí el sobre con
cuidado. En su interior, dos hojas: una en inglés, escrita con la pulcritud de
quien mide cada palabra, y otra en un castellano torpe, traducción de un
aprendiz.
359 Bhul Blvd. Sharon, PA 16146 USA.- Septiembre 23 de 1997.-
“Querido Miguel: hace 50 años que escucho de ti y te envié
muchas cartas. Mi nombre es Frank, tengo 85 años y soy hijo de Joseph, hermano
de Michael, que se volvió a la Argentina con su esposa y su hijo mayor Franco.
Los dos hermanos –mi padre y el tuyo- se escribieron regularmente en italiano,
hasta que mi padre murió alrededor de 1941. Un año después recibí un telegrama
tuyo avisando el fallecimiento de tu padre y desde entonces nunca más nos
comunicamos. Me gustaría “reencender” nuestros lazos de familia….”
“…Te cuento mi historia en los EEUU, mi abuelo Francisco casó
con Rosario D´arenzo, tuvieron cinco hijos: Miguel, tu abuelo, Joseph, mi
padre, Antonietta, Teresa y Adelina. Joseph caso con Luisa Del Vechio tuvieron
tres hijos, dos varones y una mujer. Mis hermanos ya murieron. Antonietta se
casó con Francisco Bifulco, tuvo dos hijos y una hija, ya fallecidos. Teresa se
casó con Francisco D´avella, tuvieron gemelos, mas tres hijas y un hijo, solo
una de ellas vive. Y Adelina se caso con Pietro Del Cioppo, tuvieron tres hijos
y dos hijas. De esta descendencia hay
solo 5 varones llevan el apellido Brevetta. Espero que nuestros descendientes
continúen comunicándose después de mi muerte y que al pasar de los años se
visiten. Con amor. Frank.-“
La carta estaba dirigida a mi padre y se la enviaba su primo,
quien no conocía con exactitud la
dirección correcta de estos lares, razón por lo que su misivaretornaba al
remitente. Obvio que no se conocian y sin embargo para Frank el lazo familiar,
era un vínculo a desarrollar. Contaba la historia de una familia desperdigada:
su abuelo Francisco, casado con Rosario D’Arenzo, tuvo cinco hijos; Joseph, su
padre, y Miguel, mi abuelo, se escribían en italiano hasta que la muerte los
separó en 1941. Frank recibió un telegrama mío —o mejor dicho, de mi padre— en
1942, anunciando la muerte de Miguel, y desde entonces, el silencio. No me dijo
con quien se había casado, solo que vivía cerca del hijo y que su hija residía en Rhode Island a ochocientos
cincuenta kilómetros de Sharon.
Le referí de inmediato a todas sus inquietudes, y fueron
reiterados mis reenvíos que nunca tuvieron respuesta. Me pregunté siempre por
la razón de su silencio, que me llevó a consultar con el correo sobre la
recepción de mis despachos y la respuesta fue siempre la misma. Su
correspondencia llegó a destino.
Las historias de vida se multiplican incesantemente. Recién
encontré estas cartas, dentro de la caja de recuerdos familiares y pensé en la
incertidumbre que producen las distancias, la ansiedad y las lejanías, la
fuerza de la sangre y un poco de los destinos que se marcan y que nunca se
reencontrarán.
¿Por qué guardó esas cartas sin abrirlas? ¿Por qué nunca habló de su primo al otro lado del mundo? La caja, con su rosario y sus fotos, parecía susurrarme que aún había tiempo para responder. Me imaginé a Frank en Sharon, Pennsylvania, en una casa modesta de paredes blancas, sentado a un escritorio cubierto de libros y partituras. Era 1997, y a sus 85 años, sus manos temblaban no por la edad, sino por la emoción de escribir a un primo que solo conocía por las cartas de su padre.
Mientras leía, un recuerdo me golpeó: mi padre, sentado en el
comedor de mi infancia, contando historias de un pueblo en Italia donde los
Brevetta eran empresarios siderúrgicos que llegaron a este país, para hacer los
cimientos del congreso de la nación. Nunca mencionó a Frank, ni a América, pero
a sus silencios, ahora los entendía, escondían un océano de historias no
contadas.
Investigué por todos los medios a mi alcance, sobre el paradero
de mis cartas. Frank había manifestado
los cincuenta años de espera en la comunicación y no quise que me ocurriera
nada parecido.
Finalmente ingresé a la web y con la ayuda de un traductor y pude
constatar, con mucho dolor, que Frank C.
Brevetta fue un miembro muy activo en las
iglesias y un eximio profesor de danzas.
Se lo reconoce como un activo militante religioso y del Ministerio
Eucarístico en la iglesia de Stanislaus Kostka en Sharon, donde fue un
Franciscano Secular, antes Tercera Orden de los Santos Franciscanos de la
Fraternidad de Espíritu Santo.
También fue voluntario para Comidas en ruedas en Cristo
Iglesia Luterana en Sharon. Y quien
estableció el Premio de Pacificador Franciscano anual en Escuela de Dama Notre,
Ermitage. Él y su esposa, Teresa M. Di
Leva, con la que se casó el 26 de junio de 1937 - falleciendo el 28 de febrero
de 1996-, enseñaban danzas en Nueva York y en el área de Valle Shenango durante
mucho tiempo.
Los últimos tres años asistió al Campus Shenango de la
Universidad de Estado de Pensylvania en Sharon, consiguiendo honores en
español, música y ciencias informáticas. También construyó y completó la
fabricación de una mandolina tres meses antes de su muerte y estaba en el
proceso de fabricar una guitarra.
Estuvieron presentes en su funeral, su hija Irene M Richard
Grava, Scituate, R.I ; su hijo y nuera, doctor Richard J. y doctora Nannette
Brevetta, sus siete nietos, Michael,
Nicholas, Robert y Suzanne Brevetta;
Karen y Christina Gravel y una
bisnieta: Rebecca.
Frente a él, un diccionario español-inglés, abierto en una
página arrugada. “Querido Miguel”, garabateó, luchando con palabras
extranjeras, imaginando una respuesta que cruzara el Atlántico. En la sala, una
mandolina a medio construir descansaba sobre una mesa, y en la pared, una foto
en blanco y negro de él y Teresa, su esposa, bailando un vals bajo luces tenues
en el Valle de Shenango.
Frank, ingeniero retirado, franciscano secular, voluntario en
iglesias, no se rendía en el tiempo. Quería su familia de vuelta, aunque fuera
en papel. La carta detallaba su vida: casado con Teresa Di Leva en 1937,
tuvieron una hija, Irene, y un hijo, Richard.
Su familia, los Brevetta, se había multiplicado en América,
pero solo cinco varones llevaban el apellido. “Espero que nuestros
descendientes sigan comunicándose”, escribió, y su deseo, tan simple y tan
inmenso, me llenó de una urgencia que no esperaba. Pero mi padre, Miguel, había
muerto en 1977, veinte años antes de que la carta llegara. El sobre, devuelto
por “destinatario desconocido”, nunca encontró su hogar.
No pude dejarlo allí. Escribí a Frank, contándole que mi
padre se había ido, que mi abuelo Miguel murió un año después del suyo, en
1942. Le hablé de Argentina, de los veranos en mi infancia, de los silencios de
mi padre, que ahora cobraban sentido. Envié la carta a 359 Bhul Blvd.,
esperando encontrar a Frank. Pero no hubo respuesta.
Envié otra, y otra carta, cada una con más preguntas:
¿Recibiste mi carta? ¿Sigues estudiando español? ¿Bailas aún con el recuerdo de
Teresa? Consulté al correo: “Llegó a
destino”, me decían, pero el silencio era un muro. No quise rendirme. Frank
había esperado cincuenta años por una respuesta; yo no podía dejarlo ir en
meses.
Pasé noches frente a la computadora, navegando foros y
obituarios, traduciendo nombres italianos con un traductor que tropezaba en
cada sílaba.
Entonces, un jueves por la mañana, lo encontré: Frank C.
Brevetta falleció a las 7h00, un jueves 19 de abril de 2001, a los 89 años, en su residencia, y que nació el 27 de
septiembre de 1911, en la Ciudad de Nueva York. Se había recibido con un grado
en la ingeniería mecánica del Brooklyn Instituto Politécnico y que se retiró
como inspector del gobierno federal en 1969.
El obituario pintaba a un hombre vibrante: ingeniero
mecánico, graduado del Brooklyn Polytechnic, retirado en 1969. Franciscano
secular en la iglesia de Stanislaus Kostka, voluntario en Comidas en Ruedas,
profesor de danzas junto a Teresa, que murió en 1996.
A los 85, estudió español, música y ciencias informáticas en
Penn State, y construyó una mandolina tres meses antes de morir. Su hija Irene
vivía en Rhode Island, su hijo Richard cerca de Sharon, con siete nietos que
llevaban su legado.
Me dolió imaginarlo esperando mis cartas, sin saber que
llegaron tarde. Pero también me maravillé: Frank, a sus 89 años, aún soñaba,
aún creaba, aún buscaba su familia al otro lado del océano.
Guardé la carta en la caja, junto a una foto de mi padre,
joven y sonriente, en un mundo que ya no existe. Durante días, la historia de
Frank me persiguió: sus pasos de baile, su fe inquebrantable, su mandolina
terminada contra todo pronóstico. No podía cambiar el pasado, pero podía hacer
algo por él.
Como estas cartas estaban guardadas tanto tiempo, le pregunte
a mi madre. Ella miró por la ventana, como si el pasado estuviera allí, en el
patio.
-No lo sé, hijo. Tu padre guardaba todo, pero hablaba poco.
Quizás quería que vos las encontraras.
Esa noche, bajo la luz tenue de mi escritorio, escribí una
carta a Irene, la hija de Frank. Le conté sobre la carta de 1997, sobre mi
padre, sobre el deseo de Frank de unirnos. No sé si llegará, si Irene la leerá,
pero no era solo por ella. Era por Frank, por mi padre, por los Brevetta que
nunca conocí.
Y tomé otra decisión: compré una mandolina vieja en el
mercado, con cuerdas flojas y madera gastada. No sé tocarla, pero cada noche,
cuando rasgueo una nota torpe, siento que Frank me guía, que sus manos, a miles
de kilómetros, aún resuenan.
La caja de roble sigue en el altillo, pero ya no es solo un
guardián del pasado. Es un puente, frágil pero firme, entre los que fuimos y
los que seremos. Las historias de vida, como dijo Frank, se multiplican
incesantemente. La distancia duele, el tiempo la ensancha, pero la sangre, la
memoria, las palabras, siempre encuentran una manera de tejerse, de
arrinconarse en algún lugar cercano. Y mientras guardo la carta, pienso que
Frank, desde algún lugar, sonríe: su familia, aunque lejana, sigue buscando, al
menos los de este lado.
jueves, 11 de enero de 2024
CARLOS ROGER, TALENTOSO PROYECTISTA DE ESPERANZAS
miércoles, 3 de enero de 2024
PALABRAS SIN ADIOS, PARA EL AMIGO QUE SE FUE
Alguna mañana de invierno en el cafe dela Caja Forense tras divertidos relatos de un narrador excepcional
Se fue el Puma. Y hoy son recuerdos gratos, aquellas caminatas en las siestas calientes por la vieja y la nueva costanera. El otro caminar, por las amplias galerías de la facultad orientando a los jóvenes sobre él toma y daca del derecho penal. Mas otro transitar, por los pasillos de los tribunales impartiendo justicia, a veces y al final ejerciendo el duro oficio de la litigación.
Nunca un alto en la jornada,
pues la vida es un oficio a seguir sin
pausas, empezando un camino, antes de la culminación de otro.
Ese extraño don de gentes
que lo caracterizó, se fue alargando en el tiempo hasta que se hizo un símbolo en
su personalidad. Anfitrión como pocos, ofrecía su casa como sede, de
cuanto acontecimiento se refleje en
donde estuviera presente la cultura, el derecho y la juventud.
El Puma, fue un hombre justo
con corazón de niño que abrazó al derecho, no solo desde su condición de
abogado, pues fue más allá, desentrañando hasta sus últimos días, la letra fría
de la norma jurídica, para que fuese interpretada con sabiduría social.
Nunca dejó de ser un soñador
que se veía reflejado en el porvenir, de una administración de justicia
independiente, en donde Ulpiano, pudiera hacer verdad su norma de equidad,
dando a cada uno lo que le corresponde, sin distinciones de ninguna especie.
Su familia fue
su norte, sus hijos la verdadera razón de su vida. Siempre valoró la amistad,
quizá por ello, no fuimos pocos quienes buscamos en él, la palabra oportuna y el apoyo
afectivo, sabiendo que respondería con la inteligencia y la sensibilidad que
siempre lo distinguieron.
¡Cuántos diálogos se
hilvanaron en el tiempo!. Profundo y criterioso, sabia
poner paños fríos a situaciones candentes. Siempre se ingenió, al sugerir y
buscar las mejores resoluciones, para evitar el conflicto antes que
sobreviniera una crisis.
Generoso hasta la
prodigalidad, siempre pendiente en la rueda de amigos, para ofrecer algún
servicio o dar la bienvenida a quienes se acercaban a compartir las anécdotas
de su extenso trajinar en la labor tribunalicia, de los secretos y vicisitudes
en torno de la profesión o los conocimientos adquiridos por el paso de los años,
en su rol de hombre ante los misterios de la vida.
Se fue el Puma, el profesor,
el consejero, el compañero, el amigo… Tremendo luchador por las causas justas y
emblema al servicio de un Santiago de pie, ante toda adversidad.
Dr.
Ernesto Antonio Jesús Vital.
requiéscat in pace,










