El camarista Luis Lugones la otra cara de la justicia |
E s verdad que todos estamos
padeciendo los efectos de un mal mundial del que somos ajenos de responsabilidad
y sin embargo, las victimas anónimas de los efectos que produce esta pandemia,
que ha venido a sorprender la rutinaria pasividad del mundo.
Los efectos de esta situación
repercuten en la sociedad de todas las formas y maneras descriptibles que puedan
conocerse o conceptuarse. A muchos solo les molesta, a otros los enferma, mientras
que a la mayoría –en especial los que vivimos alejados del riesgo- nos enciende
el espíritu, por no decir que nos recontra calienta.
Quienes estamos cumpliendo con
las normas de aislamiento dispuestas por el gobierno, tanto en el orden
nacional, como provincial, tratamos de abstraernos de esta situación incómoda que
nos toca vivir, tratando de despejar nuestra atención de los medios nacionales que
no hacen más que exacerbar a los televidentes, mediante una batería informativa
que causa, más temor que información.
LIBERTAD DE OPINION
Así recurriendo a un canal local
me detuve a observar la participación en debate de abogados del medio, tratando
el tema de las bochornosas excarcelaciones disfrazadas de “detenciones
domiciliarias”.
El programa en cuestión se desarrolló con
normalidad y precisión, hasta la intervención del Dr. Luis Lugones, quien inexplicablemente, se desempeña como camarista
penal en nuestros tribunales.
Tras la notable intervención del Dr. Juan
José Saín, quien manifestó que es “indudable la injerencia “extra poder” en la
Argentina desde hace años… que resulta ser para el país una desgracia”,
le salió al cruce el inefable Dr.
Lugones, afirmando que “En Santiago, no conozco a nadie privado de
su libertad que haya cometido delito, sin que se le conceda la excarcelación anticipada…”
(sic) insistiendo con que “jamás el poder político ha tenido injerencia en
decisiones judiciales” (sic)
¿Que tendrá que ver el motivo del
debate, con las afirmaciones de este magistrado? ¿Será tan fuerte y evidente la
certeza de lo afirmado por el Dr. Saín, que se sintió aludido este incontrolado
camarista, que sintió la necesidad de decir –en sentido figurado- ¿“A mí porque
me miran…. O Yo no fui….”?
HACIENDO HISTORIA
Es que este camarista, cuando fue
designado a “dedo” Juez del Crimen en esta provincia, no tuvo mejor idea que
iniciar “de oficio” una causa en contra de los funcionarios del Poder Ejecutivo
Provincial de entonces, sin ningún tipo de prueba idónea para encarcelar a todos
los miembros del gabinete alegando que existía una “asociación licita” de un
gabinete provincial, por un hecho político y alegando una sola causa, como el ilícito
a investigar.
¿Si no hubo “injerencia extra poder”
en ese decisorio, como se explica o como debe interpretarse, la actuación de
este “justiciero”? ¿Fue un exabrupto jurisdiccional o la ignorancia supina del
derecho en la persona del sentenciante?
Pero ahí no termina el relato. También
participaron de esta blasfemia jurídica, que quedara en los anales de la historia
de nuestros tribunales, Fiscales, Secretarios y otros funcionarios a los que no
nombraré, porque algunos de ellos ya no existen y no podrían defenderse.
LA PANDEMIA DA PARA TODO
Es este un triste recuerdo que de
manera alguna debe pasar inadvertido, para los memoriosos y para los que
desconocen situaciones horrorosas que se vivieron en nuestra provincia. Este
estado de indefensión que nos causa el efecto pandémico, nos obliga a rememorar
cuestiones de otros tiempos que no quisiéramos que vuelvan a repetirse.
Pero la dignidad del ser humano,
tiene sus límites, lo que nos hace profundizan considerable en especial a quienes
tenemos por vocación, el estudio del derecho. No es posible que los indignos
pretendan burlarse en nuestras propias narices y que nosotros, optemos por el
acatamiento silencioso haciendo ejercicio de la sumisión.
Si alguien me preguntara si los
denuncié en su momento, les diré que si lo hice. También, que la injerencia
extra poder silenció las numerosas denuncias presentadas cuyas copias se encuentran
en mí poder, es decir, que puedo probar lo que estoy diciendo.
A veces, cuando la justicia no funciona,
el justiciable piensa realizarla con sus propias manos. Pero eso me recuerda a Voltaire: “los pueblos a quienes no se hace justicia
se la toman por sí mismos más tarde o más pronto”.
Es mejor obrar desde la prudencia porque, por más que se trate de
esconder: “La absolución del culpable es la condena del juez.” (Publio
Siro) Aunque piense que perdimos la memoria.
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